Ayer Droblo nos trajo una interesante entrevista a un importante analista  financiero de Argentina. Hoy hablaremos un poco de su tierra y sobre alguna de las posibles causas de su delicada situación financiera en las últimas décadas así como las lecciones que podemos aprender de ellos.

Quizás uno de los mejores ejemplos del pasado argentino pueda ser la Avenida 9 de julio situada en pleno centro de Buenos Aires que se trata de la más ancha del mundo, como con esto parece que no es suficiente, tienen además en la capital la Avenida Rivadavia que es la más larga del mundo.

Tan bien les iban las cosas que fue uno de los países que recibieron más inmigrantes entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, la gran mayoría proveniente de Italia y de España.  En 1920 más de la mitad de los habitantes de Buenos Aires habían nacido en el extranjero, muchos de ellos seguro que acabaron siendo psicólogos ya que es el país del mundo con mayor densidad de psicólogos por habitante, 1 para cada 1.000 personas.

Ahora viene la pregunta ¿Por qué Argentina está como está? ¿Qué les ocurrió para llegar a la delicada situación financierta actual?. Como reconozco mi ignorancia sobre la historia económica de este país, tiro de un artículo del New York Times que a continuación resumo.

Hace un siglo, sólo había siete países en el mundo más prósperos que Argentina (Bélgica, Suiza, Gran Bretaña y cuatro antiguas colonias inglesas, incluidos los Estados Unidos). En 1909, los ingresos per capita eran un 50 por ciento superiores a los de Italia, un 180 por ciento superiores a los de Japón y casi cinco veces superiores que los de su vecina Brasil. A lo largo del siglo XX, la posición relativa en los ingresos mundiales de Argentina cayó bruscamente. En el 2000, los ingresos de Argentina eran inferiores a la mitad de los de Italia o Japón.

¿Por qué a esa nación una vez próspera le ha ido tan mal?

En su auge previo a la Primera Guerra Mundial, Argentina prosperó como un comerciante gigantesco que enviaba ternera y grano al exterior. Después de la Segunda Guerra Mundial, antiguos países pobres, incluyendo Japón, Corea e Italia siguieron un modelo dirigido a la exportación para prosperar. Una combinación de dos conmociones (dos guerras mundiales y la Gran Depresión) y el proteccionismo hicieron que Argentina se ensimismara.

El peronismo no era únicamente proteccionista, sino que también favoreció a grandes empresas estatales y reguló de forma significativa la economía. Tampoco la estrategia había sido particularmente buena para el crecimiento. El sistema bancario endogámico de Argentina ha tenido problemas históricamente para capear las graves conmociones. Décadas de inestabilidad política han convertido a los derechos de propiedad inseguros y a las inversiones poco atractivas.

Argentina fue maldecida con malas políticas que tienen mucha culpa en los problemas del país, pero ¿por qué  era el sector público argentino tan problemático?

Esas malas políticas no se debieron sólo a la mala suerte. Para entender los problemas políticos de Argentina durante el siglo XX, debemos remontarnos a la Belle Epoque, e intentar entender por qué, a pesar de su riqueza, Argentina era diferente a otros países ricos, como los Estados Unidos.

Para entenderlo mejor vamos a ver una comparación entre Buenos Aires y Chicago del año 1900. En muchos sentidos, las dos ciudades son sorprendentemente parecidas. Chicago creció en el siglo XIX, como un vehículo para alcanzar la riqueza agrícola de la tierra interior americana. En 1816, costaba tanto mover bienes 32 millas sobre la tierra como enviarlas en barco a través del Atlántico. Los enormes costes de enviarlos por tierra hicieron que la población americana se asentase en la Costa Este, dependiente de la cuerda de salvamento del Atlántico. Durante los años 1880, una gran red de transporte de canales y raíles hizo accesible las ricas tierras de labranza americanas. Ciudades como Chicago crecieron como los nódulos de esa red.

La fortuna de Chicago se consiguió por dos canales, el Canal Erie y el Canal Illionois y Michigan, que convirtieron a Chicago en el eje de un gran arco acuático que transcurre desde Nueva York hasta Nueva Orleans. Las vías ferroviarias complementaban las vías fluviales y permitió que las ricas tierras de labranza de Iowa enviasen su maíz, en forma porcina, a los mercados orientales a través de Chicago. La industria más famosa del siglo XIX de Chicago eran sus corrales de ganado, que prosperó gracias a los vagones refrigerados que llevaban las vacas sacrificadas de vuelta al este. La industria textil empleó incluso a más chicagüenses , que hacían prendas de ropa para miles de clientes rurales, suministrados por Marshall Field, Montgomery Ward y Sears, Roebuck.

La historia de Buenos Aries es similar. Como Chicago, la ciudad estaba rodeada por una vasta, fértil tierra interior. Buenos Aires creció como un centro de transporte de productos agrícolas orientales. Los frigoríficos, barcos refrigerados, aumentaron enormemente su capacidad para enviar ternera. La ropa también era la mayor industria de Buenos Aires.

Pero también había grandes diferencias entre las dos ciudades.

Chicago era un semillero de las innovaciones tecnológicas, incluyendo los rascacielos, la cremallera y la lavadora eléctrica. Los emprendedores de Buenos Aires, como Torcuato DiTella, a menudo triunfaron por importar tecnologías americanas, como hizo con los surtidores de gasolina y los frigoríficos.

Los mayores niveles de innovación tecnológica de Chicago reflejaban probablemente los mayores niveles de educación de los Estados Unidos. A lo largo del siglo XIX, Chicago estuvo casi totalmente alfabetizada, porque los inmigrantes rurales que procedían de la ciudad habían sido formados en las escuelas públicas que salpicaban las tierras de labranza americanas. Para contrastar, más de una quinta parte de la población de Buenos Aires fue analfabeta hasta 1900, reflejando los niveles muy inferiores de educación en la Argentina rural.

La siguiente gráfica  nos muestra la relación entre el grado de escolarización y PIB.

Podemos ver que Argentina en el año 1900 era rica, pero no era culta. 100 años más tarde se defendía tan bien como se podría esperar teniendo en cuenta su nivel de cultura en 1900 (desgraciadamente podemos ver en la gráfica el caso extremo de Haiti).

El éxito nacional a largo plazo se construye sobre el capital humano, tanto por el vínculo que da la educación con otros factores como son por ejemplo la tecnología e incluso la democracia.

¿Creéis sinceramente que estamos preparando el terreno para dentro de 100 años? ¿Estamos siguiendo el ejemplo de Chicago o el de Buenos Aires?