En 1969  Milton Friedman publicó su libro The Optimum Quantity of Money en el que muestra un ilustrativo ejemplo acerca de cómo escapar a la deflación y a las trampas de liquidez. La suposición de Friedman consiste en tirar dinero desde un helicóptero para dar liquidez inmediata a individuos y empresas. Idea que le encantó a actual presidente de la FED por la cual le llaman «Helicóptero Bernanke».

A raiz de la noticia publicada la semana pasada en El Mundo «Ocho piratas se casan en Haradhere con el dinero pagado por España» me hago la misma pregunta ¿Cómo afectará esta inyección de liquidez a un país tan pobre como Somalia? ¿Qué lecciones económicas podemos obtener de la delicada situación de aquél país?

Averiguar dónde va el dinero de los rescates es doblemente difícil. En primer lugar, porque la piratería es un delito internacional; y, en segundo lugar, porque Somalia es un país sin normas, reglas o gobierno en funcionamiento.

Al parecer la piratería de Somalia está atrayendo delincuentes importantes de todo el mundo, y algunos dice que todo se está orquestando desde Londres pero lo cierto es que apenas se han proporcionado pruebas que respalden estas afirmaciones. También se ha dicho que gran parte del presupuesto pagado hasta el momento como rescates, más de 100 millones de dólares, ha sido utilizado para blanquearlo por parte de sindicatos organizados en Dubai y otros estados del Golfo. Pero esta hipótesis ha sido desmentida enérgicamente por funcionarios del Golfo, y personas que trabajan en espionaje marítimo dicen que no hay pruebas reales que demuestren el blanqueo de dinero o cualquier otro delito internacional a gran escala. Todo son suposiciones realmente no sabemos quienes están detrás de todo esto, si es que realmente hay alguien.

Como bien muestra la revista Wired, las negociaciones no son nada fáciles, por ejemplo hace pocos años el rescate medio estaba entorno a los 200.00$ poco después subió a los 376.000$ y ahora ninguno baja del millón de dólares lo cual de alguna manera atrae a más «competencia» ya que de momento el mercado es muy ámplio. Veamos unos ejemplos que muestran perfectamente la fijación del precio entre la demanda, la oferta y el rescate medio de anteriores rescates.

De alguna manera se está llegando a un precio estándar de  los rescates independientemente de lo que los piratas demanden y los secuestrados oferten.

¿Qué ocurre entonces con el precio de los seguros?. Veamos otra gráfica.

Las primas de los barcos que transitan por esta conflictiva zona se han disparado en los últimos 2 años, algo que es completamente lógico.

Por otro lado algunos de los que se aprovechan del nuevo crecimiento de la piratería somalí exageran sus dimensiones delictivas internacionales para obtener negocio, una causa de ello es la disminución de seguridad privada y espionaje en lugares como Iraq. Nacen empresas «consultoras de piratería» que intentan vender a Somalia como la nueva frontera para sus operaciones, basando mucha de su información en la especulación en lugar de en hechos. De alguna manera se está intentando incrementar la demanada de seguridad privada mediante el  miedo ya que a algún sitio tendrán que ir los mercenarios de blackwater. Todo un negocio para algunos.

En cierto modo, los somalíes no necesitan blanquear el dinero que sacan de la piratería, porque su sistema financiero único se basa en la confianza y el honor, eludiendo a los bancos y a otras entidades financieras. Utilizan un sistema conocido como hawala, que con frecuencia no implica el uso de documentación, pues son transacciones que se llevan a cabo verbalmente, no dejan rastro en papel. Situación que prácticamente imposibilita averiguar lo que ocurre con el dinero obtenido de los rescates o de otras transacciones en Somalia.

El hecho de que la mayoría de los rescates se paguen en efectivo (y que se contabiliza con modernas máquinas de contar dinero) implica que simplemente se «inyecta» en la comunidad somalí en lugar de acabar en los bancos u otras entidades financieras.

Algo está claro, los pequeños grupos de piratas que toman el mar en lanchas motoras para secuestrar grandes embarcaciones no se quedan todo el dinero. Son sólo peones, soldados rasos que se quedan con una pequeña pero importante parte del botín.

Esto se debe a que la piratería se ha convertido en una minieconomía, que emplea a cientos de personas en el noreste y centro de Somalia, todos los cuales quieren tener su parte en el rescate.

Aunque no hay normas universales, un informe de las ONU  basado en la información recopilada de los piratas de la población de Eyl, en el noreste, revela información interesante sobre cómo se dividen los saqueos de los rescates:

El informe de las ONU indica que los pagos se comparten prácticamente de forma equitativa entre las autoridades militares marítimas, aunque el primer pirata en abordar la embarcación obtiene una participación doble.  Por otro lado existe una compensación que se paga a la familia de cualquier pirata fallecido durante la operación.

En general el dinero de los rescates se filtra en muchas esferas de la sociedad somalí, desde funcionarios del gobierno hasta grupos armados que controlan distintas partes del país también se llevan su parte.

Como hemos visto el anarquismo económico que sufre Somalia es una de las principales ventajas de la piratería pero también es uno de sus mayores problemas ya que cualquiera que desee invertir parte del rescate tendría que hacerlo en un país con mayor seguridad, como es el caso de Kenya que es quien al final se acaba llevando los mayores beneficios de la piratería.

En lugar de invertir en su destrozado país de origen, los piratas lavan grandes sumas de dinero a través de inmuebles, hoteles, centros comerciales y empresas de camiones en Kenya, tal y como cuentan familiares, agentes de bienes raíces, comerciantes y los propios piratas.

Como veis al final el dinero, venga de donde venga, lo que acaba buscando es seguridad.