Uno de los personajes más tristemente famosos de la Guerra Civil americana fue Sedwick, un General de la Unión que -antes de la batalla de Spotsylvania Court House- estaba organizando las posiciones de artillería cuando los tiradores confederados comenzaron a disparar. Había algo más de 900 metros entre los dos bandos. Los ayudantes de Sedgwick corrieron a cubrirse al oír estos primeros disparos. El General, se dirigió a ellos y comentó:

¿Qué? ¿Hacen esto por unas pocas balas? ¿Qué harán cuando comiencen a disparar desde toda su línea? Me avergüenzo de ustedes. No podrían acertarle ni a un elefante a esta distanc…

No acabó la frase: Una de esas pocas balas entró en su cabeza un poco por debajo de su ojo izquierdo. Y es que no se puede uno confiar estando el enemigo tan cerca.

Esta semana ha habido noticias que parecían indicar que la crisis ya no nos podría alcanzar con sus balas como unos resultados empresariales batiendo previsiones (si bien por el recorte de gastos más que por el aumento de ventas) y unas bolsas y un crudo en máximos anuales descontando la reactivación económica… pero llegó la bala del dato de construcción de viviendas en los EUA. Y no sólo el dato fue malo, además revisó a negativo el dato positivo del mes anterior y anticipó –por la cifra de permisos- que el próximo tampoco será bueno. ¿Por qué considero tan importante esto si la bolsa aprovechó de nuevo la reacción bajista para coger impulso hacia nuevos máximos? Si tenemos en cuenta que toda esta recesión comenzó con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria americana (para mi oficializada en abril de 2007 con la quiebra de la compañía hipotecaria New Century, siete meses antes de los máximos históricos bursátiles, prueba de que la bolsa no es “tan lista”) el que la tendencia 2 años y medio después siga siendo bajista no es una buena noticia.

La mayoría de los 99 bancos quebrados este año en los EUA se han visto afectados por los problemas inmobiliarios, las ayudas gubernamentales a la compra de vivienda de 8000$ por persona vencen el 30 de noviembre y no han conseguido revertir la tendencia. Mientras Wall Street celebra el regreso del Dow Jones a los 10.000 puntos, la gente común se concentra en otro indicador: El número de bancarrotas personales superó el millón en septiembre, con lo que se espera que la cantidad anual alcance su mayor nivel desde que las leyes se hicieran más estrictas –una vez concedida se eliminan las deudas de tarjetas de crédito y de préstamos personales pero con la obligación de seguir pagando toda su deuda asegurada, como la hipoteca-  en el 2005. Y es que el desempleo puede con cualquier atisbo de optimismo, si excluimos algunas declaraciones poco afortunadas como las del director de operaciones de UBS Financial Service, Art Cashin,  que opina respecto al paro que “vamos a ver que estos números bajan porque va a haber tanta gente sin trabajo que no va a quedar nadie a quien despedir”. Y la prueba de que la situación económica es preocupante la vemos cada día en esta web con un Euribor en mínimos históricos, ¿Estaría así si las autoridades financieras realmente se creyeran la reactivación económica que descuentan los mercados? Los mercados esperan una inflación del 2.05% los próximos diez años en la zona euro, nivel muy razonable y por el que no debemos esperar tipos excesivamente altos (si aciertan, claro) Esta semana hasta Canadá –que el mes pasado creó empleo- ha decidido volver a mantener un mes más sus tipos en el 0.25%, Ni con el crudo a 80$ (el doble que en enero) hay miedo a la inflación porque los precios industriales siguen en caída libre y el consumo no se anima y cuando lo hace es muy selectivo.

Cambiando de tema, mucha gente me pregunta por qué es tan importante que la bolsa suba y aunque ya he respondido muchas veces a esa pregunta os voy a contar el caso de los EUA: Hace una generación, la mayoría de las personas no tenía ninguna participación directa en Wall Street. En los EUA menos del 6% de las familias poseían fondos de inversión en renta variable en 1980. Cuatro años después, ese número ya era de más del 10%, para alcanzar una participación de más de 24% en 1988. Con el cambio de siglo más de la mitad de todas las familias participaban en sociedades de inversión. ¿Por qué? La clave puede estar en que los baby boomers –nacidos tras la explosión demográfica post II Guerra Mundial- se convencieron de que las acciones siempre subirían, o de que si caían rebotarían rápidamente. El Dow Jones se desplomó el 23% el 19 de octubre de 1987, su caída porcentual más grande en un día, pero se recuperó en apenas 15 meses. Una década después, el Dow casi se había cuadruplicado desde allí.

La generación de la posguerra amontonó su dinero en las últimas novedades de la bolsa: acciones de biotecnología, internet o fondos cotizados en bolsa. Pusieron el dinero destinado originalmente para la educación universitaria de sus hijos en los llamados planes 529 y ahorraron para su jubilación invirtiendo en planes 401(k) y cuentas privadas de retiro (IRA), novedades que fueron apareciendo y que resistieron también el estallido de la burbuja tecnológica confiados en la revalorización de las propiedades inmobiliarias. Y llegó la actual crisis, sólo en bolsa de noviembre de 2007 a marzo de 2009 perdieron más de la mitad de todo el patrimonio –que sumar al 40% de depreciación de la vivienda- e incluso ahora aún se está un 30% por debajo de los máximos. Al ver el día a día de los mercados (¿Podrá el Ibex con los 12 mil? ) a veces perdemos la perspectiva pero cuando faltan menos de tres meses, para el dinero destinado a la jubilación de millones de norteamericanos se ha tratado de una década perdida. El S&P empezó el 2000 en las 1.469 unidades y ahora está 27% abajo. Este decenio es el segundo peor desde la década de 1930 y no por mucha diferencia. Las pérdidas durante esta década han promediado un 3,2% anual, en comparación con las de 5,3% anual en la década de 1930. Por lo tanto el que la bolsa suba es para muchas personas un asunto de mucha importancia.

Por último, el FMI contempla ya un avance del PIB del 1,5% para EEUU, del 0,3% para la UME y del 1,7% para Japón. Esto significa que habríamos dejado atrás –según el FMI repito- uno de los períodos recesivos de menor duración (no ha llegado a los 12 meses) y, al mismo tiempo, más intensos (en media de las economías desarrolladas, un -3,5%) pero eso sí, sin haber resuelto ninguno de los problemas que nos han llevado a esta situación.

Algunos datos.-


Algunas opiniones.-

España y su banca.-

Aunque la actualidad estará centrada hoy con las cifras de la EPA, siguen arreciando las críticas a nuestro sistema financiero que aparentemente sigue capeando la crisis modélicamente. Y como en España la información económica cada día se politiza más, recurramos a agencias internacionales:

Cómo va el mes y el año en las bolsas.-