No hay quien se aclare. Hace un par de años el problema de la economía es que gastábamos mucho y ahora el problema es que ahorramos demasiado. ¿Qué debemos hacer? ¿Gastar o ahorrar?. La respuestas, como suele ser en estos casos es un «ni lo uno ni lo otro».

Hace un año, hablamos por aquí de «La paradoja del ahorro»

Un incremento del ahorro, bajo determinadas condiciones, puede reducir la renta nacional, vamos, hacernos más pobres. La explicación de la paradoja es sencilla: cuando ahorramos más, generalmente consumimos menos. En líneas generales la renta nacional viene determinada por el lado de la demanda, por tanto menos consumo significa menos gasto y esto nos lleva a un menor nivel de renta.

Y ahora viene la cuestión clave ¿Qué entendemos por ahorrar?. Ya que no es lo mismo guardar el dinero debajo del colchón que guardarlo en un fondo de inversión. Para nosotros es algo muy parecido, dejamos de gastar y cada mes tenemos un poquito más, pero para el sistema económico es muy distinto ya que en el primer tipo de ahorro ese dinero prácticamente desaparece del sistema mientras que en el segundo caso el dinero sigue estando en el mercado ayudando a crear capital.

El problema de la crisis actual ha sido doble. Primero comenzó con una desconfianza total ante el sistema financiero, lo cual llevó a sacar el dinero de sitios productivos (lógico, por otra parte, debido a la cantidad de bancos que quebraban) para dejarlo en nuestra casa y por otro lado, hemos pasado, radicalmente de ser unos gastadores compulsivos a ser unos ahorradores obsesivos, todo a un ritmo frenético que las empresas no han podido soportar debido a las previsiones realizadas de stock, maquinaria, materias primas, mano de obra, capital, etc. que se necesita para el escenario de crecimiento que todos manejabamos. Intentad poneros por un momento en el caso de los empresarios, autónomos o pequeños comercios que ven como las ventas no llegan al 50% de sus previsiones ¿Que hacemos con lo que compramos y ahora nos sobra? ¿Y con los que contratamos y ahora no son necesarios?.

Por tanto, el ahorro en sí no es el problema la clave está en cómo se ahorre (productivo o no) y en el cambio de tendencia de los consumidores ya que si éste se produce de una manera suave sería más previsible por todos con su correspondiente impacto en los planes de las empresas.

Pero como a fin de cuentas todo se basa en la confianza, lo miraremos positivamente pensando que un incremento en el ahorro significa un incremento en el gasto futuro lo que equivale a un equilibrio a largo plazo y vuelta a un ciclo expansivo.

Hasta que llegue ese día, seguiré ahorrando un poco…