Si entendemos por comunismo el sistema económico por el que los principales medios de producción están en manos del estado, sería exagerado llamar comunista a la América actual pero si analizamos algunas cifras quizás  podamos concluir que el nivel de intervencionismo estatal está, en lo económico, cerca de esa definición.

¿Cuál es el principal gasto del norteamericano medio? El pago de la hipoteca (dos tercios de los propietarios de vivienda tienen hipoteca en los EUA), ¿Quién controla el negocio hipotecario? Fijaos en este gráfico


Es decir, de 53 millones de hipotecados, 31 (casi el 60%) le deben el dinero a Fannie Mae y Freddie Mac…dos entidades financieras intervenidas ya por el gobierno de Bush y que actualmente pertenecen al estado, del que dependen para su supervivencia dado el gran número de morosos e impagados que soportan (fijaos que sólo el 21% de las hipotecas fallidas son de estas agencias a pesar de su alto número de hipotecas, lo que es síntoma de su «capacidad de renegociación»). Eso directamente, no tengo en cuenta las participaciones públicas en grandes bancos que también conceden créditos hipotecarios como el Citibank.

Y directamente nos vamos al segundo gasto más grande de una familia tipo norteamericana: el coche. Y hay que decir que allí si hay una estadística en la que se puede apreciar cuanto dinero de créditos inmobiliarios ha ido a parar a la adquisición de vehículo:

Es decir, casi el 12% de los hipotecados usaron en 2007 el crédito hipotecario para pagar su vehículo. ¿No es fácil pues colegir el por qué de la enorme crisis del automóvil en cuanto pinchó la burbuja inmobiliaria? Sí, pero ese es otro tema. Volvamos a que la industria automovilística provoca el segundo gasto más grande en la familia tipo USA. En 2008 se vendieron en todo el país 13.200.000 vehículos nuevos y las 6 principales marcas vendieron en esta proporción:

Market Share 2008
GM 22.6%
Toyota 16.8%
Ford 15.1%
Chrysler Group 11%
Honda 10.8%
Nissan 7.2%



Es decir, más de 3 de cada diez coches vendidos en los EUA están fabricados por General Motors y Chrysler, ambas compañías actualmente nacionalizadas en los EUA. Es más, si nos quedamos sólo con los coches fabricados en el país, la inmensa mayoría de los coches fabricados en los EUA ahora mismo son propiedad de los EUA que además de fabricantes se convierten en los suministradores de dichos autos a sus ciudadanos… ¿No os suena muy soviético esto?

Pero no es sólo que el estado controla las deudas de los americanos, por supuesto también controla los ingresos. Como comenté  en el tema de las hipotecas, el estado controla directamente -a través de la FDIC- la salud de varias decenas de entidades financieras, es accionista de grandes bancos como el Citibank y prácticamente toda la gran banca le debe al estado su supervivencia, tanto por los fondos TARP en su momento como por el Plan de Activos Tóxicos.

Hace pocos días la Fed extendió la llamada Herramienta de Préstamo de Certificados de Garantía Respaldados por Activos a Término (TALF, por sus siglas en inglés) hasta el 31 de marzo de 2010, para la mayoría de los préstamos que efectúa (originalmente, el programa terminaría el 31 de diciembre). Con el referido programa, los inversionistas utilizan los fondos para comprar certificados de garantía respaldados por préstamos educativos, para autos, de tarjetas de crédito, equipo comercial y los garantizados por la Administración de Microempresas. Como vemos, el estado sustituye a los bancos, y no por su incapacidad para hacer su trabajo, sino porque la banca comercial no se fía de los clientes. Es decir, sin el apoyo directo del dinero público, el consumo, la clave de la economía de los EUA, se reduciría tanto que la economía entraría en colapso.

Lo más sorprendente de que la principal economía del mundo, adalid del capitalismo de libre mercado, esté tan intervenida, es que está teniendo apoyo popular debido a que la Administración Obama no deja de repetir que no es un cambio ideológico, ya que es una situación temporal. En el fondo no deja de ser contradictorio que la excusa para que el estado haga lo que está haciendo es arreglar la situación actual y volverla a dejar como estaba. No es una conclusión mía, el propio presidente norteamericano ha reconocido que todo el dinero invertido en GM y Chrysler no significa que desee participar de la gestión, es decir, su labor será la de poner el dinero y esperar que la empresa se recupere. Los bancos que han empezado a ganar dinero tras el apoyo financiero público, están aplicando sus propias políticas que en nada se diferencian de lo que hicieron en el pasado y que nos ha llevado a este desastre. La aseguradora AIG, que ha sobrevivido gracias a ayudas públicas por valor de 182 mil millones de $, ha contratado un nuevo director que cobrará 7 millones de $ más la opción de 3.5 más por objetivos, ¿Cuánto deberá arriesgar en la gestión de una compañía de seguros como para ganarse un sueldo como ese?

El tiempo dirá  si todo este intervencionismo, iniciado por un denominado «neoliberal» como Bush, tendrá éxito en la curación de la enfermedad o sólo está sirviendo para bajar la fiebre, pero si finalmente es un acierto, ¿Qué sentido tiene que el mensaje que se trasmita tras esta crisis sea que cuando el capitalismo tiene problemas papá estado auxiliará y que cuando cure sus heridas se vuelva a lo mismo?

Personalmente, y generalizando -lo cual siempre es inexacto- confío más en un gestor privado que en uno público pero el dinero de todos no puede servir para arreglar los errores de gestión de algunos, debe gastarse en políticas sociales. Prensa seria se hace eco de ciudades y estados en los EUA con un déficit tal que suprimen servicios públicos para ahorrar, recordando -siguiendo con el símil- cuando en la URSS se gastaban los recursos en la carrera armamentística en lugar de en los ciudadanos. ¿Vamos a suprimir bibliotecas públicas para «salvar el culo» a los banqueros? Porque esto es lo que está pasando en la América actual…