La lógica oculta de la vida es el último libro de Tim Harford escritor de otro ameno libro titulado «El Economista camuflado» el cual partía de la pregunta de por qué pagamos por un café en el Starbacks el triple que en un bar (ya nos haremos la pregunta por aquí algún día).

Veamos de qué va su último libro:

Cuando el precio de la Coca-Cola sube, la gente bebe más Pepsi. Es lógico. Y por el mismo motivo, cuando las leyes se endurecen y las penas son mayores, la delincuencia disminuye; tan lógico como que un trabajador con incentivos a cambio de resultados, se esforzará más. Estos cambios de comportamiento se pueden explicar a partir de teorías económicas, y no porque tengan que ver con el dinero sino porque la economía es el estudio del comportamiento racional y la gente racional responde a las compensaciones y a los estímulos. Cuando los costes o los beneficios de algo cambian, la gente modifica su comportamiento. Pero, ¿podría trasladarse esta simple teoría a todos los ámbitos de nuestras vidas? El sexo, la sociedad, la guerra, el amor, el racismo, las relaciones laborales, la política o el juego: todo con lo que convivimos diariamente tiene para Tim Harford una lógica basada en los principios económicos más elementales.

Tanto los libros como las entrevistas a Tim son recomendables, como una que le realizaron hace más de un año y que comienza así:

Mala idea comentarle a Tim Harford el haber caído en la tentación de comprar una enorme televisión para ver el Mundial de fútbol. “Seguramente, el precio bajará muchísimo después del último partido –sentencia–. Desde un punto de vista económico, lo que hay que conseguir es que un amigo compre una, ver los partidos en su casa y recién hacer el gasto cuando termine el campeonato.”

En su paso por Madrid hace unos días, tambié dejó algún interesante comentario. Y destaco esta pregunta realizada en El Economista, ya que es un tema que hemos tratado cientos de veces en la zona de comentarios.

¿Vivieron mejor nuestros padres que nosotros?

Cuando yo era un niño, mis padres y yo nunca íbamos a restaurantes. No pasamos unas vacaciones en el extranjero hasta que tuve 12 años. Una vez, cuando tenía 6 o 7 años, pedí por Navidad una nave espacial. Era bastante cara, unas 19 libras. En casa tuvimos un problema con la calefacción central y mi padre me sentó en sus rodillas y me dijo: «Quizá no tengas tu nave porque hay que arreglar la calefacción».

Finalmente recibí ese regalo, pero él no habría mantenido esa conversación conmigo si lo de la calefacción no hubiera sido un problema. Ahora, para los padres de clase media que fueron a una buena universidad es inconcebible no salir a cenar o no poder afrontar los gastos de un regalo. No me siento cómodo con la idea de que la vida de los jóvenes de hoy es más dura. Somos más ricos de lo que fueron nuestros padres, lo que pasa es que gastamos más. Es cierto que hay un problema con la vivienda, pero se acabará resolviendo solo. Además, en España hacen algo que deberíamos hacer en Reino Unido: construir casas.

Y puestos a preguntar sobre temas recurrentes, atentos a la siguiente pregunta:

Los precios han caído, pero comprar una casa en España aún es caro. A una persona que no esté ‘montada en el dólar’ ¿le compensa alquilar, pasar de hipotecas y gastar sus euros en vivir la vida?

Es interesante observar las distintas tradiciones de compra o alquiler. En el Reino Unido nos gusta comprar, como en España, y creo que esto es negativo. En Europa, las economías con más tradición de alquiler tienen mercados laborales más sanos. Lo mismo pasa en Estados Unidos. Vivir de alquiler te libera. Si alquilas puedes aceptar un trabajo que quizá no aceptarías si tienes una casa. No me gusta dar consejos, pero yo diría que no comprar te da más flexibilidad y, como los precios están cayendo, debes pensar que no hay prisa por adquirir un piso.

No deja de ser una opinión, cuanto menos interesante. De momento, prometo leerme el libro y ya os comentaré que me ha parecido (el anterior me pereció interesante y ameno aunque un poco escaso).

Lo que seguro que no reflejaba ese libro es lo que estamos viviendo estos días, hace un año apenas conocíamos el término «hipoteca subprime» parecía algo minoritario entre banca especializada y no nos podíamos imaginar hasta donde iba a llegar. Parecía una crisis pasajera pero hablamos, por ejemplo que la banca de inversión se enfrenta a su mayor crisis en 30 años.

Las turbulencias que viven los mercados financieros son la mayor amenaza para la banca de inversión de los últimos 30 años, por encima de otras crisis recientes como la de las puntocom, el lunes negro de 1987, la quiebra del fondo LTCM o las crisis asiática y rusa de finales de los años noventa. Esta es una de las conclusiones que se desprende de un informe elaborado por Morgan Stanley y Oliver Wyman.

Aunque, claro, nos están hablando de futuras crisis aquellos que fueron incapaces de ver los problemas de ahora ¿Qué nos hace pensar que van a acertar esta vez?.

En cuanto al parte de bajas del día,  hoy tenemos tres nuevas bajas.

No pasa ni un día sin que la crisis inmobiliaria deje el mercado plagado de cadáveres. Dos inmobiliarias valencianas (Encoval y Temple) y una consultora del sector, grupo i se han unido al grupo de las que declaran suspensión de pagos. El lunes lo hizo el grupo Lábaro, la mayor víctima, junto con la valenciana Llanera, que hasta ahora se ha cobrado la crisis del ladrillo.

Una cosa es cierta, las que queden vivas, lo harán con una fuerza, salud y oportunidades envidiables.

La buena noticia del día es que baja el paro en 14.356 personas (0,6%).  Es un descenso estacional, pero es un descenso, que es lo importante.