Generalmente si hablamos de oro, pensamos en joyería, pero la historia de este noble metal da lugar a interesante curiosidades:

Y por último añadiríamos una nueva:

Os recuerdo, que estamos hablando del oro bonito, ese que tanto gusta a las mujeres, no del oro negro, el que tanto gusta a los jeques arabes (bueno, a éstos les gusta todos los oros) aunque las similitudes, económicamente hablando sean tan grandes. La caida del dólar ya es algo alucinante y los inversores, temerosos de la economía americana se refugian en moneda extranjera y materias primas, de ahí las subidas de los oros y euros.

Y mira que los americanos están haciendo todo lo posible por rebajar la crisis de crédito sacando a los bomberos para inyectar liquidez, a lo cual la pregunta es ¿Quién paga y cómo las macroinyecciones de fondos que realiza la Fed y el BCE? porque ese dinero tendrá que salir de algún sitio ¿no?

La mayoría de ese dinero lo obtienen del dinero que los bancos de los distintos estados han de ingresar de forma obligatoria por ley en los correspondientes bancos centrales y que equivale a un pequeño porcentaje de sus depósitos. En la mayoría de los países de Europa (entre ellos España) este porcentaje, que sirve como fianza o garantía, es del 2%. Es decir que si el banco español capta a un cliente y consigue que deposite en su entidad ahorros por valor de 6.000 euros, de esa cifra el banco puede disponer de 5.880 euros para su actividad y está obligado a depositar 120 euros (2%) en el Banco de España (ahora integrado en el Banco Central Europeo) y este dinero no lo podrá tocar.

Dicha cifra cautiva se denomina coeficientes de caja y la suma de todas estas garantías es lo que constituyen las principales reservas de los bancos centrales europeos y mundiales. No obstante, las instituciones monetarias cuentan también con otros recursos adicionales obtenidos a través de la venta de sus reservas de oro (utilizadas en el pasado como garantía del dinero puesto en circulación por estas instituciones) o de subastas periódicas de dinero a las entidades financieras privadas.

Eso es lo que hizo el Banco de España hace unos meses, vender oro, lástima que lo hizo en mala época y pierde ya la friolera de 1.500 millones de euros por la venta de sus reservas.

El precio del oro ha alcanzado hoy un récord histórico al rebasar la barrera psicológica de los 1.000 dólares. Desde 2005, el Banco de España se ha desprendido de casi la mitad de sus reservas de oro, bajo la excusa de que dicho metal “ya no es un activo rentable”, según el ministro de Economía, Pedro Solbes. Como resultado, la decisión del Gobierno arroja unas pérdidas próximas a los 1.500 millones de euros.

Menos mal que no era rentable…

Pero, ojo, porque como dicen en El País no es oro todo lo que reluce, al menos en las ofertas hipotecarias.

La pelea por captar clientes hipotecarios no ha hecho más que empezar. En un año difícil como está previsto que sea éste, las entidades se lanzan a vender sus productos de una forma cada vez más llamativa. Como es lógico, recurren a la publicidad, cuanto más sorprendente mejor. Y, en este terreno, como sucede casi siempre, no es oro todo lo que reluce. La Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros de España (Adicae) ha analizado prácticamente una treintena de folletos publicitarios y ninguno de ellos ha resultado estar «limpio de polvo y paja».

En su publicidad «se repiten palabras como fácil, cómodo, simple, ventajas, tranquilidad, flexibilidad, gratis, es posible, oportunidad» que «está exclusivamente dirigido a que el consumidor tome una decisión irreflexiva que puede conllevar una contratación irresponsable del producto, o del producto no adecuado».

¡Así que ojito con los vendedores de chatarra!

CONTINÚA….

El sector inmobiliario sigue buscando pepitas de oro en el río, en este caso piensan que la demanda de viviendas se mantendrá por las rupturas de pareja.

El secretario general de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE), Manuel Martí, ha explicado hoy, antes de la celebración de asamblea general ordinaria de la organización, que la evolución demográfica española garantiza un mínimo de demanda de 300.000 viviendas anuales, porque «al año se forman unas 200.000 parejas y se rompen la mitad, entonces surge la necesidad de otra casa». «La demanda no ha desaparecido, lo ha hecho la demanda especulativa», apuntó.

Hoy es Viernes y toca entregar el premio de honor de «Comentarista de la semana» a «J» por su siguiente aportación.

 J. 12 de Marzo de 2008, a las 10:34.

Tan experto no soy. En un post el jueves pasado dije que me daba pena de quien ganara el día 9, por que la que se le iba a montar era muy gorda.

Así a vuelapluma se me ocurre que lo más importante ahora mismo sería contener (que no reducir) el gasto público. Ni tocar el IRPF ni el imp. sociedades ni aplicar medidas de “dinero pa tos”. Los ingresos van a caer, y mucho (sobre todo los de los ayuntamientos/comunidades debido al parón de compraventas inmobiliarias). Y los gastos van a subir: históricamente, con crecimientos inferiores al 3%, en España sube el paro. Partimos de una situación relativamente buena, con superavit casi en todas las administraciones… osea que lo más importante es no malgastarlo.

Y a tres meses vista, para intentar parar lo casi-inevitable, se podría invertir (ojo, invertir, que no gastar) una parte del superavit en obra pública. De esta forma frenas parcialmente la subida del paro en construcción, a la vez que te haces con un capital en infraestructuras.

Al final, no va a depender de nosotros, sino del exterior. La gasofa depende del precio del petróleo (que depende de Chaves, de si Bush quiere darle un toque a Irán o no – de hecho la última subida es por eso, mira el general “moderado” que dimitió ayer, y los 3 dólares que subio), el pan del precio de las materias primas, etc etc. Que las cosas no suben ni bajan porque esté Pizarro o el otro, o porque esté super Z o super R de presidentes. Hace muchos años que la política solo modula – y cada vez menos – lo que la economía – mayormente internacional – dicta.

Y ahora dicta que toca apretarse el cinturón. Y mucho.
(Que largo me ha quedao el rollo…)

¡Buen fin de semana a todos!