Una de las pocas cosas que comparte tanto la ideología de izquierdas como la derechas, es que generalmente, sus políticos suelen robar lo que pueden a los ciudadanos. Esto es lo que se denomina «Cleptocracia» y dentro de lo que cabe en España no nos podemos quejar si lo comparamos con otros países, veamos el ranking de los políticos más chorizos de todos los tiempos cortesía de la inagotable Wikipedia.

Según Transparencia Internacional, los grandes líderes cleptócratas internacionales, son los siguientes ex-presidentes:

Para que os hagáis una idea de la cantidad mangada por Suharto, sería equiparable al PIB de Bulgaria (31.516 Millones de dólares). La verdad es que cuando hablamos de economía, los números son enormes, de ahí las ganas de todos por llegar al poder, sin ir más lejos, el nuevo gobierno tendrá que manejar la friolera de 152.560 millones de Euros, que son los presupuestos generales del estado para este año.

Afortunadamente para todos e independientemente del resultado, las elecciones han acabado con lo cual todo vuelve a la normalidad y esta gente puede ponerse a trabajar para levantar el país, que falta le hace. Como bien dicen en cotizalia España necesita un antes y un después. Por el bien de todos.

A remangarse toca, que a caminar se aprende andando. La confianza de servidor es absoluta: cuando no se ha demostrado nada, el campo de actuación es infinito. Es momento de cambiar la faz económica de España con reformas estructurales y de calado. Los americanos lo saben bien: los dos primeros años de legislatura para reformar, los dos últimos para consolidar de cara el siguiente ejercicio. Si es que antes la situación no te ha pasado factura. No hay tiempo para complacencias.

Y trabajo por hacer queda, y mucho ya que la confianza de todos los mercados no estaba en niveles tan bajos desde la crisis del LTCM en 1998. Conviene recordar un poco en que consistió aquella crisis ya que han pasado 10 años y a muchos de nosotros por entonces la economía nos daba bastante igual, para lo cual os hago un resumen de este interesante artículo.

John Merriwether reunió en 1994 a algunos de los mejores economistas del mundo, entre ellos dos futuros Premios Nobel de Economía, para desarrollar y aplicar la teoría del convergente trade en un fondo de inversión destinado a las mayores fortunas del planeta. Su capital inicial fue de más de 1.000 millones de dólares con lo cual fundó Long Term Capital Management (LTCM), un hedge fund que llegó a controlar el 5% de la renta fija mundial, su estrategia long-short de compra de bonos y renta fija le dio rentabilidades anuales en sus comienzos superiores al 40%.

Las cosas poco a poco se fueron complicando, principalmente por la crisis de Rusia y la historia lo recordará para siempre por haber estado a punto de provocar uno de los mayores colapsos de la economía a escala internacional, tras perder en menos de cuatro meses más de 4.500 millones de dólares.

La historia del, quizá, más importante y ambicioso hedge fund jamás creado sirve para comprender el por qué de la necesidad de regular las instituciones de este tipo, en un momento en el que se encuentran en el primer plano de la actualidad económica de nuestro país, tras haberse legalizado hace apenas seis meses. Por muy capitalizado que esté un fondo de fondos, por muy seguros que sean los gestores que lo llevan, por muy poca volatilidad que presente, siempre están sujetos a los devenires del mercado. Como ya decía el genial Keynes, el principal problema de invertir de forma apalancada en el mercado es que éste puede mantenerse mucho más tiempo irracional del que tú eres capaz de mantenerte solvente.

Interesante frase la del final.

Para finalizar, y como es Lunes, nos toca hablar de deporte para lo cual rescato el artículo «El deporte también teme la caída del sector inmobiliario»

El grupo Llanera, que el pasado mes de octubre entró en concurso, dio una campanada en Europa al convertirse, en el año 2005, en patrocinador del equipo inglés de fútbol Charlton. El club londinense sigue mostrando en sus camisetas el logotipo de la inmobiliaria valenciana. ‘Ya no nos pagan, no nos deben nada pero no nos pagan más, están en quiebra’, dicen en el servicio de prensa del Charlton.