Es la navidad y no podeis resistiros, está ahí fuera esperándo. Ya lo comentamos el Jueves pasado, que el día siguiente a acción de gracias es el termómetro de las compras navideñas y en un año tan delicado como este, cobra especial importancia si el consumo sigue fuerte o no.  Afortunadamente, Las ventas navideñas en EE UU sorprenden positivamente por las rebajas.  Al parecer se ha vendido más de lo previsto, pero a un precio menor. Ya veis, es posible que este año las rebajas empiecen antes.

Si a unas rebajas anticipadas, le añadimos que Los salarios ganarán en 2008 poder adquisitivo, tras diez años de ‘letargo’ parece que tras tanto pesimismo puede venir un año bueno.

Un ejemplo: entre 2000 y 2006, el salario medio de los españoles pasó de los 1.326,4 euros mensuales a los 1.613,5 euros. Pero si se resta el efecto de la inflación sobre estas remuneraciones (según el Instituto Nacional de Estadística, el IPC repuntó un 24,8% en ese periodo), la impresión de ganar más queda reducida a una mera quimera: en términos reales, la renta media aumentó sólo noventa céntimos.

Nada nuevo bajo el sol, como vemos, las cifras demuestran lo que nuetro bolsillo confirmaba.

En cuanto a nuestro amiguito el Euribor, podemos leer que cerrará noviembre con su segunda caída consecutiva.  Como les gusta a los medios adelantarse a la noticia.

Por tanto, como todo va a ir tan bien y nos forraremos, volvemos a la pregunta recurrente de ¿Qué hacemos con nuestro dinero? . En Reino Unido, parece que lo tienen claro ya que se estima que casi medio millón de personas tienen cuentas abiertas con algún intermediario para realizar apuestas financieras.

El funcionamiento de estas apuestas es sencillo. La casa o intermediario elige un valor (puede ser una acción cotizada, un índice, el barril de petróleo o el tipo de cambio de una moneda) y marca un precio de referencia. El jugador apuesta si ese precio va a subir o bajar al cierre de la sesión del mercado. Al realizar su propuesta, pone un depósito que suele rondar el 10% del valor total de la jugada. Si acierta, el inversor recibe su apuesta mas las ganancias. Si pierde, se queda sin depósito y tiene que poner el resto de las pérdidas hasta cubrir su apuesta.

Interesante y cuanto menos curioso ver la afición que tienen los ingleses por las apuestas y nosotros por la lotería de navidad.