Aunque quizás el mérito deba compartirlo con el cliente que no paraba de quejarse del grosor de sus patatas fritas, el cocinero George Crum fue el primero en cortar las patatas muy finas, freírlas en abundante aceite muy caliente y añadirles sal: las “chips” que conocemos hoy en día. Una sencilla receta de mediados del siglo XIX que para popularizarse necesitó que en 1920 se complementara con el método de fabricación de bolsas herméticas creado por Laura Scudder, con lo que se pudo evitar que en poco tiempo se pusieran rancias y blandas. Algo similar parece haber ocurrido con la Unión Europea, una gran idea que está buscando algún invento que le garantice la popularidad y el éxito. Se creyó que el € era esa herramienta pero no ha sido suficiente.
Y es que como estos días se ha visto en Egipto, economía y política están indisolublemente unidas y creer que países con diferentes políticas podían hacer viable una moneda y un banco central común ha resultado ser demasiado optimista. Quizás podía haber resultado si todos hubieran cumplido las normas del Pacto de Estabilidad pero en una situación de crisis no es realista que diferentes países con políticas económicas distintas vayan a ser tan disciplinados, sobre todo cuando los castigos son tan pueriles como una multa al que se salte el límite del déficit del 3%, como si se solucionara con dinero el que un país gaste más de lo que ingresa…en todo caso aún empeoraría más sus números. Por eso nunca se han aplicado.