Cuando parecía que no podía ser más ruin, Meta se supera. Demandada por usar IA para despedir a empleados de baja médica

Cuando parecía que no podía ser más ruin, Meta se supera. Demandada por usar IA para despedir a empleados de baja médica 1

Imagina que llevas doce semanas de baja, recuperándote de una operación  y que mientras tanto un sistema informático te está puntuando por tu falta de actividad. No es ciencia ficción: es exactamente lo que denuncian 26 extrabajadores de Meta Platforms en una demanda presentada esta semana en un tribunal federal de Oakland, California, y que puede convertirse en el primer gran precedente legal sobre el uso de inteligencia artificial para decidir despidos masivos en Estados Unidos.

Cuando el algoritmo confunde silencio con mal desempeño

La demanda no es un caso aislado ni una anécdota corporativa: se enmarca en el despido de 8.000 empleados —cerca del 10% de la plantilla global de Meta— anunciado en mayo. Según los demandantes, la compañía utilizó paneles de seguimiento de actividad, registros de pulsaciones de teclado y, especialmente llamativo, cuadros de mando sobre el uso de sistemas de inteligencia artificial como indicadores de productividad. El problema, dicen los abogados de los afectados, es que estas métricas «por diseño» no pueden acumularse cuando un empleado está de baja médica, parental o familiar protegida legalmente.

La lógica es fría y matemáticamente impecable, pero humanamente perversa: si tu trabajo se mide en actividad digital y tú no generas actividad porque estás dando a luz, cuidando a un familiar enfermo o recuperándote de una operación, el sistema no distingue entre «empleado improductivo» y «empleado ejerciendo un derecho legal». Ocho de los demandantes son mujeres que tomaron baja por maternidad, cuatro son hombres que solicitaron permiso parental, y al menos un caso recoge cómo un manager habría disuadido activamente a un trabajador de solicitar la baja que le correspondía, advirtiéndole de que hacerlo le pondría en el punto de mira del ajuste de plantilla.

Meta lo niega todo, pero el patrón ya preocupa a los reguladores

La respuesta oficial de la compañía ha sido tajante: «las decisiones de gestión de plantilla y organización las toman personas, no la IA». Es la defensa previsible y, hasta cierto punto, jurídicamente astuta: si el algoritmo solo «asiste» y la decisión final la firma un humano, la responsabilidad legal se diluye. Pero los demandantes sostienen que ese barniz humano es precisamente eso, un barniz, sobre un proceso que en la práctica estaba automatizado desde el origen.

Lo relevante aquí no es tanto si Meta ganará o perderá el pleito —eso lo dirá un juez, probablemente después de meses de peritajes técnicos sobre cómo funcionaban realmente esos sistemas de puntuación—, sino lo que revela sobre hacia dónde se dirige la gestión de recursos humanos en la era de la IA generativa. Cuando una compañía tiene que decidir a quién despedir de entre decenas de miles de empleados, la tentación de delegar esa decisión en un sistema de puntuación «objetivo» es enorme. El problema es que ningún algoritmo entrenado para medir productividad bruta sabe, por defecto, que la ausencia de actividad puede estar legalmente protegida.

Un problema que trasciende Silicon Valley

Aunque el caso se libra en un tribunal californiano bajo leyes estadounidenses —la Family and Medical Leave Act, la Americans with Disabilities Act—, la pregunta de fondo interesa a cualquier economía desarrollada, incluida la española. En Europa, donde las bajas por enfermedad, maternidad y paternidad gozan de protecciones aún más robustas que en Estados Unidos, la irrupción de sistemas de evaluación algorítmica en procesos de despido colectivo (los famosos ERE) plantea fricciones legales evidentes con el marco de protección de datos y no discriminación de la UE. El Reglamento General de Protección de Datos ya exige que las decisiones con efectos legales significativos sobre una persona no puedan basarse exclusivamente en tratamiento automatizado sin intervención humana significativa. Si algo demuestra el caso Meta es lo fácil que resulta maquillar de «supervisión humana» lo que en el fondo es una decisión tomada por una hoja de cálculo con esteroides.

La paradoja de fondo: la eficiencia que abarata vidas

Hay algo profundamente incómodo en el hecho de que las mismas empresas que llevan meses vendiendo la inteligencia artificial como la herramienta que «liberará tiempo humano para tareas creativas» la estén usando, en paralelo, para decidir con criterios de granja de datos quién conserva su sustento y quién no. La ironía es doblemente amarga cuando se piensa que muchos de los empleados despedidos habían dedicado su carrera profesional a construir precisamente esos sistemas.

Mientras la justicia estadounidense dirime si el proceso de Meta violó las leyes antidiscriminación, una cosa parece clara: la demanda es probablemente la primera de una larga serie. A medida que más compañías tecnológicas —y no tecnológicas— incorporen paneles de productividad basados en IA para tomar decisiones sobre plantilla, los litigios por impacto dispar (disparate impact) irán en aumento, especialmente en jurisdicciones donde, como recuerdan los propios demandantes, los trabajadores pueden litigar de forma independiente aunque los organismos reguladores decidan no actuar de oficio.

2 comentarios en «Cuando parecía que no podía ser más ruin, Meta se supera. Demandada por usar IA para despedir a empleados de baja médica»

  1. No se si es un poco «of topic»; pero me recuerda esto a cierta empresa que decidió implementar un plus de productividad a sus empleados de oficina, midiendo el número de pulsaciones diarias en los teclados de los ordenadores.
    Cuando la gente se percató, no dejaba de teclear, aunque fueran cosas sin sentido que luego borraban y etc.

    En fin, la historia es un tanto alarmante pero con una solución relativamente simple y es tan simple como modificar el algoritmo para que tenga en cuenta esas bajas legales y permitidas y que estas sean debidamente registradas para que se tengan en cuenta.
    Tambpoco estaría mal cierta supervisión humana en el proceso, de modo que un despido siempre pase por manos humanas, aunque sea para revisar que no haya habido errores en la justificación, tramitación y demás cosas…

    De todas, me consuela saber que, según otras publicaciones, algunas vistas en este mismo sitio web, la IA está lejos de ser rentable aún…

    Responder
  2. El problema no es usar la IA. El problema es pensar que la IA sabe cómo funcionan las cosas, y que puede saber qué regulaciones o leyes son de aplicación cuando hace esos cálculos.
    Una persona que, por vagancia (eso es lo que es, pura vagancia -llamale control de costes, optimización, etc.-) deja que la máquina haga su trabajo sin comprobar que lo que hace está de acuerdo con lo que debe hacer, se merece las multas que le caigan.

    Responder

Deja un comentario