El Euríbor ha cerrado septiembre en el 2,172%, confirmando una ligera subida respecto al mes anterior, cuando marcó un 2,114%. Este leve repunte mensual, de apenas 5,8 puntos básicos, no impide que quienes tengan revisión anual en sus hipotecas variables vean una rebaja en su cuota, gracias a la comparativa interanual favorable: en septiembre de 2024 el Euríbor estaba en el 2,936%, 76 puntos por encima.
Esto significa que muchos hipotecados que firmaron a tipo variable y tienen revisión ahora en otoño notarán una bajada en su letra mensual. Es el caso de quienes contrataron una hipoteca de 150.000 euros a 30 años con un diferencial típico del 0,99% sobre el Euríbor. Este perfil, al actualizar el tipo de interés con el nuevo dato de septiembre, verá cómo su cuota baja en torno a 64 euros al mes, es decir, unos 770 euros al año.
La razón de este efecto se encuentra en la forma en que se calcula la cuota hipotecaria. En los primeros años de un préstamo a largo plazo, la mayor parte del recibo mensual se destina a pagar intereses. Por eso, cuando el tipo de referencia cae, el ahorro es más notable al inicio del periodo de amortización.
A pesar de que el Euríbor no ha roto todavía la barrera del 2%, su proximidad a ese nivel es vista con optimismo. El entorno actual da margen a que los bancos mejoren condiciones en sus ofertas, especialmente en perfiles solventes o de alto interés comercial. Algunas entidades ya han empezado a mover ficha de cara al último trimestre del año, conscientes de que la competencia hipotecaria vuelve a activarse tras meses de parálisis.
En cuanto a las previsiones, el consenso del mercado apunta a que no habrá grandes movimientos de aquí a diciembre. Las expectativas están muy condicionadas por los próximos mensajes del Banco Central Europeo y los datos macroeconómicos que vayan apareciendo. A corto plazo, el Euríbor podría seguir oscilando entre el 2,10% y el 2,20%, según estimaciones de varios analistas.
Aunque se sigue esperando una futura bajada por debajo del 2%, no será en línea recta. El indicador se mueve con las expectativas, y éstas varían en función de las decisiones de política monetaria y de la evolución económica de la eurozona. La inflación aún no ha dado margen suficiente al BCE para una política más relajada, pero tampoco se esperan subidas. El mercado ha asumido una especie de pausa prolongada.
Mientras tanto, el dato de septiembre marca un nuevo alivio para los hogares con hipoteca variable que revisan este mes, y también para los que se plantean cambiar de banco o negociar condiciones. Un Euríbor contenido alimenta la competencia entre entidades y da más juego al cliente en la negociación, sobre todo si el valor del inmueble ha aumentado desde que firmó el préstamo.
