Cuando hablamos de grandes bancos europeos, el nombre del Santander suele encabezar la lista. Y no es para menos: la entidad presidida por Ana Botín ha cerrado la primera mitad de 2025 con unos resultados que la consolidan como uno de los gigantes financieros del continente. Entre enero y junio, el grupo registró un beneficio neto atribuido de 6.833 millones de euros, lo que supone un 12,8% más que en el mismo periodo de 2024.
La propia Botín ha destacado que el banco está avanzando en la implantación de plataformas globales que mejoran la experiencia del cliente y reducen costes operativos, un movimiento estratégico que busca aprovechar al máximo las economías de escala. Además, resaltó dos operaciones clave: la venta de Santander Polonia, realizada a múltiplos «muy atractivos», y la compra de TSB en Reino Unido, donde espera obtener un retorno superior al 20%.
Ingresos: luces y sombras
Durante el primer semestre, el margen bruto —que mide los ingresos totales— se situó en 29.182 millones de euros, apenas un 0,5% más que hace un año. Dentro de esta cifra, el margen de intereses —la diferencia entre lo que cobra por los créditos y lo que paga por los depósitos— retrocedió un 3,8%, hasta los 21.211 millones. Sin embargo, esta caída fue compensada por el aumento del 2,9% en comisiones, que alcanzaron los 6.342 millones, y por un fuerte empuje en las operaciones financieras y cambios de divisas, que aportaron 1.032 millones, un 10,8% más.
El control de costes también ha jugado a favor. El banco redujo un 1,5% sus gastos de personal y un 1,1% los de administración. Además, las provisiones para hacer frente a posibles impagos cayeron un 21,8%, hasta 1.250 millones, una de las claves que permitió disparar el resultado final.
Los motores del negocio
De los cinco grandes negocios globales del Santander, la banca minorista se mantiene como el pilar principal, con 3.687 millones de beneficio, un 9% más. Le siguen la división de banca de inversión (CIB), con 1.534 millones (+9%), y el área de gestión de patrimonios y banca privada (Wealth), que creció un 19%, hasta los 948 millones.
En cambio, el negocio de financiación al consumo retrocedió un 3% y el de pagos, aunque positivo, apenas alcanzó 335 millones.
España y Reino Unido, en el foco
En España, el banco logró un beneficio de 2.258 millones, un 28,6% más que el año pasado. Todo ello pese al cierre de 109 oficinas en el último año, que ha reducido la red a 1.724 sucursales.
En Reino Unido, el beneficio cayó un 11,1%, hasta 560 millones. Sin embargo, la compra de TSB se perfila como un movimiento decisivo para ganar cuota de mercado en un país clave para la entidad.
Brasil fue la nota negativa del semestre, con una caída del 12,7% en su beneficio, hasta los 996 millones. En contraste, Estados Unidos brilló con un crecimiento del 26,2%, alcanzando 839 millones, mientras que México retrocedió un 5,4%.
Solvencia y balance: fortaleza ante la incertidumbre
A 30 de junio, el Santander presumía de una ratio de capital CET1 del 13%, medio punto más que hace un año, y de un RoTE (rentabilidad sobre capital tangible) del 16,7%, lo que confirma su fortaleza frente a posibles turbulencias económicas.
Los activos totales alcanzaron 1,82 billones de euros, con los préstamos a clientes reduciéndose un 7,1%. Por el lado del pasivo, los depósitos bajaron un 4,4%, hasta 945.733 millones.
La morosidad también dio un respiro: el saldo de créditos dudosos cayó hasta 33.395 millones y la tasa de mora descendió al 2,91%, once puntos básicos menos que un año antes.
