
España cerró 2023 con 1.142 fallecidos en accidentes de tráfico, según los datos provisionales de la DGT. Una cifra que, aunque representa una mejora respecto a décadas anteriores, sigue siendo inaceptablemente alta y esconde una realidad muy desigual según el territorio. Los accidentes no ocurren en los mismos lugares ni con las mismas consecuencias: hay ciudades donde la siniestralidad está enquistada en el trazado urbano, en la densidad del tráfico o en la composición del parque de vehículos, y hay otras donde los datos, sencillamente, sorprenden.
Aproximadamente el 40% de los fallecidos en accidentes de tráfico muere en vías urbanas o en los accesos inmediatos a núcleos de población, según la propia DGT. Eso convierte a las ciudades en escenarios protagonistas de la tragedia vial, sobre todo para los más vulnerables: peatones, ciclistas y motoristas. Este artículo analiza las ciudades españolas con mayor número de accidentes registrados, cruzando datos de siniestralidad total, víctimas mortales y heridos graves para dar una imagen completa del problema.
Metodología: Qué se ha medido y con qué datos
Este ranking se ha elaborado a partir del Anuario Estadístico de Accidentes de la DGT, correspondiente al ejercicio 2022 (los más recientes con desagregación municipal completa disponibles a fecha de publicación), complementado con los informes de siniestralidad urbana del Ministerio del Interior y los datos de movilidad del INE. Se han considerado tres indicadores: el número absoluto de accidentes con víctimas dentro del término municipal, el número de fallecidos y heridos graves, y la tasa de accidentalidad por cada 100.000 habitantes para comparar ciudades de distinto tamaño de forma equitativa. Las ciudades del ranking son capitales de provincia o municipios con más de 100.000 habitantes, donde los datos desagregados son más fiables y comparables. Una mayor cifra absoluta de accidentes en ciudades grandes no implica mayor peligrosidad relativa: el volumen de tráfico y la densidad de población son variables que hay que tener presentes al interpretar estos datos.
El ranking: Las 12 ciudades españolas con más accidentes de tráfico
1. Madrid. La capital es, en términos absolutos, la ciudad con más accidentes de tráfico registrados de España. Con más de 3,3 millones de habitantes y una red viaria que canaliza millones de desplazamientos diarios, la DGT registra varios miles de accidentes con víctimas al año dentro del municipio. Cuando se ajusta por población o por intensidad media de tráfico, Madrid no lidera los rankings de peligrosidad relativa. Su red de transporte público, las inversiones en pacificación del tráfico y la extensión de zonas de bajas emisiones han reducido la velocidad media en el centro, aunque los distritos periféricos y los accesos por las vías de gran capacidad siguen concentrando la mayor parte de los siniestros graves.
2. Barcelona. La ciudad condal ocupa el segundo puesto en número absoluto de accidentes, pero su caso destaca por la altísima siniestralidad entre motoristas y ciclistas. Barcelona tiene una de las mayores densidades de motos por habitante de Europa, y este colectivo protagoniza una parte desproporcionada de los accidentes graves en sus vías urbanas. Según datos del Ayuntamiento, los motoristas representan menos del 20% de los desplazamientos motorizados pero acumulan más del 50% de los heridos graves en accidente de tráfico dentro del municipio. La Superilla y otras medidas de reordenación del tráfico han generado debate, pero los datos en las zonas intervenidas muestran una reducción de incidentes.
3. Valencia. La tercera ciudad de España por población también ocupa el tercer puesto en siniestralidad absoluta, con un matiz importante: Valencia tiene una de las tasas de accidentalidad por habitante más elevadas entre las grandes ciudades españolas. La proliferación de bicicletas y patinetes eléctricos en los últimos años ha generado nuevos conflictos en la vía pública, especialmente en los carriles bici que comparten espacio con peatones o que intersectan con viales de alta intensidad. Los datos municipales señalan que los accidentes en intersecciones sin semáforo o con semáforo en ámbar son el patrón más frecuente en la ciudad.
4. Sevilla. La capital andaluza destaca por una siniestralidad elevada en relación a su tamaño. Con algo menos de 700.000 habitantes, registra un número de accidentes que la sitúa por encima de ciudades más pobladas cuando se mide en términos relativos. El tráfico de entrada y salida por las rondas y accesos, especialmente en las horas punta, concentra buena parte de los siniestros. Sevilla también tiene una alta tasa de accidentes con ciclistas, en parte por su extensa red de carriles bici y en parte por la convivencia todavía conflictiva entre distintos modos de transporte en determinadas arterias.
5. Málaga. Málaga ha crecido demográfica y turísticamente de forma muy intensa en la última década, y su red viaria no siempre ha acompasado ese crecimiento. La ciudad registra una siniestralidad notable, especialmente en los accesos desde la A-7 y en los viales que conectan el centro con los municipios del área metropolitana. El turismo añade un factor de riesgo adicional: conductores no familiarizados con el trazado urbano, vehículos de alquiler y mayor presencia de peatones en zonas de alta circulación son elementos que los estudios de movilidad asocian con un aumento de la accidentalidad en ciudades con fuerte atracción turística.
6. Zaragoza. La capital aragonesa lidera algunos rankings de siniestralidad relativa entre las ciudades españolas de tamaño medio-grande. Su trazado viario, con grandes avenidas diseñadas para el tráfico rodado en una época en que la movilidad sostenible no era una prioridad, facilita velocidades excesivas incluso en zona urbana. La DGT sitúa a Zaragoza consistentemente entre las ciudades con mayor número de accidentes por cada 100.000 habitantes dentro de su categoría, lo que ha llevado al Ayuntamiento a aplicar medidas de calmado de tráfico en varios ejes principales durante los últimos años.
7. Bilbao. El área metropolitana de Bilbao, con su compleja orografía y una red de túneles y viaductos que canaliza un tráfico muy intenso en espacios reducidos, presenta una siniestralidad notable. Dentro del municipio, los accidentes en las entradas y salidas de los túneles y en los tramos de la ría son especialmente frecuentes. La ciudad ha apostado fuerte por el transporte público (metro, tranvía, autobús), lo que ha reducido el parque circulante, pero la concentración del tráfico en determinados corredores mantiene la presión sobre la siniestralidad.
8. Alicante. Alicante combina tráfico urbano intenso con una fuerte presión turística estacional que multiplica los desplazamientos en determinados meses del año. Los datos de la DGT muestran picos de siniestralidad claros en verano, cuando la ciudad recibe un volumen de visitantes que llega a duplicar su población habitual. Los accidentes en el entorno del puerto, en las avenidas costeras y en los accesos a las playas concentran una parte significativa de los siniestros, con una presencia notable de peatones y ciclistas entre los afectados.
9. Murcia. Murcia es una de las ciudades españolas con mayor extensión territorial, lo que implica que una parte importante de los accidentes registrados ocurre en vías que, aunque pertenecen al término municipal, tienen características más propias de carretera convencional que de vía urbana. Este factor distorsiona ligeramente la comparativa, pero la siniestralidad en el núcleo urbano también es relevante, especialmente en los accesos desde la autovía A-30 y en las rondas de circunvalación, donde la mezcla de tráfico local y de paso genera situaciones de riesgo frecuentes.
10. Palma de Mallorca. La capital balear tiene una particularidad que la hace especialmente relevante en este ranking: la estacionalidad extrema de su tráfico. En temporada alta, la ciudad y sus accesos soportan una presión de movilidad muy superior a la que su infraestructura fue diseñada para absorber. Los datos de siniestralidad de julio y agosto son significativamente superiores a los del resto del año, y los vehículos de alquiler conducidos por turistas no familiarizados con el trazado local aparecen como factor recurrente en los informes de accidentalidad municipales.
11. Las Palmas de Gran Canaria. Las Palmas registra una tasa de siniestralidad por habitante que supera la media de las grandes ciudades españolas. La orografía del entorno, con fuertes pendientes en muchos barrios, y un parque de vehículos relativamente antiguo son factores que los estudios de movilidad del Cabildo de Gran Canaria identifican como contribuyentes a la accidentalidad. La ciudad tiene además una alta tasa de uso de motocicletas y ciclomotores, colectivo que, como ocurre en Barcelona, asume una parte desproporcionada de los accidentes graves.
12. Valladolid. Valladolid cierra este ranking como representante de las ciudades de tamaño medio con siniestralidad elevada. Con algo más de 300.000 habitantes, la capital castellana registra un número de accidentes que la sitúa en los primeros puestos cuando se mide la tasa por habitante. Su red de grandes avenidas, heredada de un urbanismo del siglo XX orientado al vehículo privado, y la alta dependencia del coche explican en parte esta posición. Las iniciativas de peatonalización del centro histórico han tenido un impacto positivo, pero la periferia y los polígonos industriales siguen siendo zonas de alta siniestralidad.
Qué tienen en común las ciudades más peligrosas: Patrones y causas estructurales
El primer patrón que emerge con claridad es que el tamaño importa, pero no lo explica todo. Madrid y Barcelona lideran en números absolutos porque concentran más tráfico, más población y más desplazamientos que cualquier otra ciudad española. Cuando se ajusta por habitante o por intensidad de tráfico, ciudades como Zaragoza, Valladolid o Las Palmas presentan tasas de accidentalidad relativa que superan a las grandes metrópolis. El problema no es solo de volumen, sino de diseño viario, de cultura de movilidad y de inversión en infraestructuras de seguridad.
El segundo patrón es el papel de los usuarios vulnerables. En prácticamente todas las ciudades del ranking, motoristas, ciclistas y peatones son el colectivo más afectado por los accidentes graves, a pesar de no ser los usuarios mayoritarios de la vía pública. Es el resultado de décadas de diseño urbano orientado exclusivamente al vehículo de cuatro ruedas, que ha dejado a los modos de transporte más ligeros sin espacio seguro ni infraestructura adecuada. La transición hacia ciudades más sostenibles y multimodales está generando nuevos conflictos en el espacio público que la normativa y la señalización todavía no han resuelto del todo.
El tercer elemento común es la concentración geográfica dentro de cada ciudad. Los accidentes no se distribuyen de forma homogénea por el entramado urbano: se acumulan en intersecciones conflictivas, en accesos de alta velocidad, en tramos donde el límite de 30 km/h no se respeta o no está bien señalizado, y en zonas donde la mezcla de tráfico rodado intenso con peatones o ciclistas es inevitable. Desde el punto de vista de la política pública, esto es una buena noticia: si los accidentes se concentran en puntos negros identificables, una intervención focalizada puede tener un impacto muy significativo con una inversión relativamente modesta.
La tendencia de fondo: Mejora lenta, pero insuficiente
España ha reducido de forma notable su siniestralidad vial en las últimas dos décadas. En el año 2000 fallecían en las carreteras españolas más de 5.700 personas al año; en 2023 esa cifra se situó por debajo de 1.200, una reducción de casi el 80% en términos absolutos. Este progreso es real: se debe a la mejora de las infraestructuras, a la renovación del parque de vehículos, a los sistemas de seguridad pasiva y activa, y a campañas de concienciación que han calado en la sociedad. El ritmo de mejora se ha ralentizado en los últimos años, y la Unión Europea ha fijado el objetivo de reducir a la mitad el número de muertos en carretera entre 2020 y 2030, una meta que, con la tendencia actual, España tiene dificultades para alcanzar.
En el ámbito urbano la evolución es aún más compleja. La irrupción de los vehículos de movilidad personal (patinetes, bicis eléctricas, monopatines) ha introducido nuevos actores en el espacio vial cuya regulación ha ido siempre por detrás de la realidad. La normativa que obliga a los patinetes eléctricos a circular por el carril bici y prohíbe su uso en aceras es relativamente reciente, y su cumplimiento sigue siendo irregular en muchas ciudades. Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población añade otro factor de vulnerabilidad: los mayores de 65 años representan una proporción creciente de los peatones fallecidos en accidente de tráfico en entorno urbano, según los datos de la DGT.
Según la DGT, en 2022 los peatones representaron el 17% de los fallecidos en accidente de tráfico en España, y de ellos, más de la mitad tenían más de 65 años. Una estadística que habla tanto de vulnerabilidad física como de un diseño urbano que todavía no está pensado para todos.
Si te mueves a diario por alguna de las ciudades de este ranking, es probable que hayas vivido en primera persona la sensación de que determinados cruces, determinadas avenidas o determinados carriles bici están mal diseñados o mal señalizados. La siniestralidad vial urbana no es fatalidad ni mala suerte: es, en gran medida, el resultado de decisiones de diseño, inversión y regulación que pueden y deben cambiar. La próxima vez que veas una obra de pacificación del tráfico en tu ciudad, recuerda que detrás hay datos como estos. ¿Crees que tu ciudad debería estar en este ranking, o que debería escalar posiciones por lo mal que están gestionados algunos de sus viales? El debate está abierto.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas personas murieron en accidentes de tráfico en España en 2023?
Según los datos provisionales de la DGT, en 2023 fallecieron 1.142 personas en accidentes de tráfico en España. Aunque es una cifra menor que en décadas anteriores, sigue considerándose inaceptablemente alta por las autoridades.
¿Cuál es la ciudad española con más accidentes de tráfico?
Madrid es la ciudad con más accidentes de tráfico en términos absolutos, debido a sus más de 3,3 millones de habitantes y la enorme cantidad de desplazamientos diarios que soporta su red viaria. Sin embargo, en peligrosidad relativa por habitante no lidera el ranking.
¿Cuánto más peligroso es ir en moto en Barcelona respecto a otros vehículos?
En Barcelona, los motoristas representan menos del 20% de los desplazamientos motorizados pero acumulan más del 50% de los heridos graves en accidentes de tráfico. Esto convierte a la moto en el medio de transporte con mayor riesgo desproporcionado dentro del municipio.
¿Cuándo se publicaron los últimos datos completos de accidentes por ciudad de la DGT?
Los datos más recientes con desagregación municipal completa disponibles corresponden al Anuario Estadístico de Accidentes de la DGT del ejercicio 2022. Los datos de 2023 solo están disponibles de forma provisional y sin desglose por municipio.
¿Dónde ocurren más accidentes mortales, en ciudad o en carretera?
Aproximadamente el 40% de los fallecidos en accidentes de tráfico muere en vías urbanas o en los accesos inmediatos a núcleos de población, según la DGT. Las ciudades son especialmente peligrosas para los usuarios más vulnerables: peatones, ciclistas y motoristas.
¿Cómo se comparan ciudades de distinto tamaño en el ranking de siniestralidad?
El ranking utiliza tanto el número absoluto de accidentes como una tasa por cada 100.000 habitantes para hacer comparaciones justas entre ciudades grandes y pequeñas. Una ciudad con muchos accidentes en cifras absolutas no es necesariamente más peligrosa si tiene mucha más población y tráfico.