Históricamente los despidos masivos solían ser el síntoma de una enfermedad: balances en rojo, sectores en declive o pérdida de competitividad. Sin embargo, lo que acaba de ocurrir con Block (la matriz de Square y Cash App) rompe los manuales tradicionales y nos sitúa de lleno en la realidad de 2026: una era donde crecer ya no significa contratar, sino optimizar mediante inteligencia.

Jack Dorsey ha enviado una nota interna que debería ser lectura obligatoria. No es una nota de rendición, es un manifiesto de eficiencia que redefine la estructura del éxito empresarial.

Block ha reducido su plantilla de 10.000 a 6.000 personas. Un recorte del 40%. Lo inusual, y lo que debería ponernos en alerta, es el contexto: la empresa no está en crisis. Al contrario, reporta ingresos de 24.000 millones de dólares y un crecimiento del beneficio bruto del 24%.

La tesis de Dorsey es clara: las herramientas de inteligencia artificial y los equipos planos han cambiado fundamentalmente lo que significa «construir y operar una empresa». No se trata de un ajuste temporal por el mercado, sino de una reestructuración hacia un «núcleo de inteligencia» que permite hacer más con muchísima menos gente.

El frío cálculo de Wall Street: 1.5 millones por cabeza

El mercado ha respondido con una lógica matemática que resulta casi escalofriante para el trabajador promedio. Tras el anuncio, las acciones de Block subieron un 20%, sumando aproximadamente 6.000 millones de dólares a su capitalización de mercado.

Si hacemos la división, Wall Street ha valorado cada puesto eliminado en unos 1,5 millones de dólares de valor empresarial. Para los analistas, menos empleados no significa menos capacidad, sino una expansión brutal del margen operativo. Los cargos por reestructuración (unos 500 millones) se amortizarán en apenas dos trimestres. A partir de ahí, todo es beneficio neto y expansión de márgenes.

El efecto dominó: No es un caso aislado

Block es lo que en minería se llama el «canario en la mina de carbón»: la primera señal de que el aire ha cambiado. Pero no está sola en esta tendencia de despedir desde una posición de fuerza.

En lo que va de 2026, hemos visto movimientos idénticos en gigantes de diversos sectores. ASML recortó 1.700 empleos el mes pasado a pesar de reportar pedidos récord, alegando que elegían el momento de mayor fortaleza para el cambio. Salesforce eliminó 5.000 puestos tras confirmar que sus agentes de IA ya gestionan el 50% de las interacciones con clientes. Incluso Amazon, que sigue dominando el retail y la nube, ha sumado 30.000 despidos entre finales de 2025 y el inicio de este año.

La constante es la misma: todas estas empresas estaban creciendo cuando ejecutaron los recortes. El mensaje es implacable: en la economía de la inteligencia artificial, la escala humana ya no es proporcional a la escala de ingresos.

Lo que Dorsey llama «decir la verdad en voz alta» es el reconocimiento de que la Ley de Rendimientos Decrecientes ha sido alterada. Tradicionalmente, para duplicar la producción, necesitabas (casi) duplicar la fuerza laboral. Hoy, la IA permite que empresas más pequeñas, planas y ágiles escalen de forma exponencial.

Dorsey eligió un corte masivo y honesto en lugar de una agonía gradual. Su lógica es que los recortes repetidos destruyen la moral y la confianza. Prefiere una acción «dura pero humana» que permita a la empresa moverse a su propio ritmo y no reaccionar constantemente a las presiones del mercado.

Conclusión: El dilema del CEO en 2026

Hoy, cada CEO de una empresa de gran escala está haciendo los mismos números que Dorsey. Si se pueden generar los mismos resultados con un 40% menos de personal, la presión de los inversores para ejecutar ese cambio será total.

El reto económico para este año y los venideros ya no es solo cómo fomentar el crecimiento, sino qué hacer con una productividad que, por primera vez en la historia, parece estar divorciándose definitivamente del volumen de trabajadores. El canario ha dejado de cantar, y su silencio es la señal de que el modelo corporativo del siglo XX ha muerto.