El entusiasmo desmedido por la inteligencia artificial está dando paso a un crudo reajuste en Wall Street. Las grandes tecnológicas, que hace apenas unos meses tocaban máximos históricos, enfrentan ahora una creciente desconfianza de los inversores sobre la rentabilidad real de sus masivas inversiones.
El desplome histórico de Oracle
Las acciones de Oracle Corp. han sufrido un revés sin precedentes, perdiendo más del 50% de su valor desde el máximo alcanzado el año pasado. Esta caída ha evaporado aproximadamente 463.000 millones de dólares en capitalización de mercado.
Este descenso contrasta drásticamente con el hito logrado el pasado 10 de septiembre, cuando la compañía alcanzó una valoración de 933.000 millones de dólares, posicionándose temporalmente como la décima empresa más valiosa de Estados Unidos gracias a sus proyecciones de infraestructura en la nube para IA.
Microsoft y el efecto dominó
La presión sobre el sector se intensificó tras los recientes resultados de Microsoft, que han actuado como un catalizador negativo para el Nasdaq.
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Caída abrupta: Las acciones de Microsoft se desplomaron un 11,3% tras reportar ingresos en la nube que no cumplieron con las expectativas de crecimiento acelerado.
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Cierre de jornada: Ayer, la tendencia bajista continuó consolidándose con una caída adicional del 10%, profundizando la preocupación sobre si el gigante de Redmond podrá monetizar a corto plazo su multimillonaria alianza con OpenAI.
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Consecuencia para Oracle: En medio de esta debilidad generalizada, Oracle retrocedió un 6% adicional el jueves.
Las dudas sobre el modelo de «negocio circular»
El mercado ha comenzado a cuestionar los acuerdos entre empresas de infraestructura y entidades no rentables. Existe un recelo creciente sobre los acuerdos entre OpenAI (que sigue siendo privada y deficitaria) y sus socios estratégicos como Oracle y Nvidia.
A esto se suma la estrategia financiera de Oracle, que ha captado decenas de miles de millones de dólares mediante la venta de bonos para financiar la expansión de centros de datos. Los inversores temen que el gasto de capital (Capex) esté descontrolado en todo el sector, sin que existan garantías claras de un retorno de inversión (ROI) que justifique tales valoraciones.
POsibLEmente!
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Pues ya estaba tardando..