El panorama para millones de hipotecados en España está experimentando un giro inesperado en el cierre de este año. Tras un periodo de relativa calma y expectativas de descensos prolongados, el euríbor a doce meses ha mostrado una vitalidad que ha sorprendido a analistas y familias por igual. Durante las primeras semanas de diciembre, la tasa diaria ha escalado de forma acelerada hasta superar el 2,3% este martes (aunque afortunadamente bajó con fuerza el miércoles y el jueves), marcando niveles que no se veían desde Abril.

El fin de la era de los recortes: un giro en las expectativas

La causa principal de este repunte no es un evento aislado, sino un cambio profundo en la psicología del mercado respecto a las políticas del Banco Central Europeo (BCE). Hasta hace poco, el consenso general apostaba por una senda de recortes continuos en el precio del dinero para estimular una economía europea que mostraba signos de fatiga. Sin embargo, ese escenario se ha desvanecido.

Actualmente, los inversores están empezando a descontar que el próximo movimiento de la institución presidida por Christine Lagarde no será hacia abajo, sino hacia arriba. Factores como la fortaleza del mercado laboral y una inflación que se resiste a bajar del objetivo del 2% han provocado que los mercados financieros adelanten sus previsiones de subidas de tipos. Si en noviembre no se esperaba un incremento hasta 2028, los contratos de futuros ya empiezan a vislumbrar tensiones al alza para el primer trimestre de 2027, o incluso finales de 2026.

La prima de riesgo interbancaria y la liquidez

Otro factor técnico pero fundamental es la denominada prima por riesgo de crédito. Este es un diferencial que los bancos se aplican entre ellos basándose en la confianza mutua y la liquidez disponible en el sistema. En momentos de incertidumbre o de mayor demanda de préstamos a corto plazo entre entidades, esta prima se expande.

Comienzan a verse síntomas de ligeras tensiones de liquidez en el mercado interbancario. El hecho de que el euríbor a doce meses se esté distanciando significativamente de los tipos oficiales del BCE (actualmente en el 2%) indica que el mercado está «pidiendo pista» para un encarecimiento del crédito. La brecha entre el euríbor a un mes y a doce meses se ha ensanchado hasta los 40 puntos básicos, una señal técnica inequívoca de que los inversores ven nubarrones en el horizonte de los tipos de interés.

Inflación: la sombra que no desaparece

El BCE tiene un mandato único: la estabilidad de precios. Para cumplirlo, vigila estrechamente indicadores como las expectativas de inflación a largo plazo. Recientemente, este indicador ha repuntado hasta el 3,3%, su nivel más alto desde finales de 2023.

Si los mercados perciben que la inflación estructural será más cercana al 3% que al 2% en los próximos años, el euríbor reaccionará inmediatamente al alza, mucho antes de que el BCE ejecute un cambio oficial en su política monetaria.

A pesar del repunte actual, existe un pequeño respiro temporal para quienes revisen su hipoteca con carácter anual este mes, ya que el índice todavía se encuentra ligeramente por debajo del 2,436% registrado en diciembre del año anterior. No obstante, para aquellos con revisiones semestrales, la realidad es distinta: encadenarán su segundo mes consecutivo de encarecimiento, confirmando que la tendencia de alivio financiero se ha estancado, al menos por ahora.