Los resultados del último ejercicio anual de transparencia, publicado por la Autoridad Bancaria Europea (EBA), han vuelto a situar a la banca española en una posición delicada. Por cuarto año consecutivo, las entidades financieras nacionales registraron el peor cociente de capital de máxima calidad de la Unión Europea. Este indicador, crucial para medir la capacidad de un banco para absorber pérdidas inesperadas, plantea preguntas relevantes sobre las estrategias de gestión de capital en el sur de Europa frente a sus homólogos del norte y este.
El indicador clave: la persistente brecha en el CET1
La ratio de capital de nivel 1 ordinario (CET1, por sus siglas en inglés, Common Equity Tier 1) es la medida de solvencia más estricta, ya que solo contabiliza el capital de mayor calidad (acciones ordinarias y reservas). Al cierre del segundo trimestre del año, la fecha de corte del ejercicio, las diez entidades españolas analizadas por la EBA reportaron una ratio CET1 transicional agregada del 13,18%.
Este valor, aunque representa una mejora de 41 puntos básicos (p.b.) respecto al periodo anterior, se mantuvo significativamente por debajo de la media global de los 119 bancos europeos participantes, que ascendió al 16,33% (una mejora de 23 p.b. interanuales). La distancia con el líder, Lituania (25,91%), o con países como Luxemburgo (22,77%) y Malta (21,27%), subraya una diferencia estructural en la composición del balance de las entidades españolas. Eslovenia, con un 15,51%, fue el país inmediatamente superior.
Definición técnica: La ratio CET1 es el cociente entre el capital de mayor calidad de un banco y sus activos ponderados por riesgo (APR). Una ratio alta implica que el banco tiene un mayor colchón de capital para soportar crisis o pérdidas sin depender de ayudas externas.
Otros factores de riesgo y fortaleza: apalancamiento y morosidad
Más allá del CET1, el informe de la EBA ofrece una visión matizada sobre otras métricas clave:
-
Ratio de apalancamiento (Leverage Ratio): Este indicador mide la relación entre el capital Tier 1 y la exposición total del banco (sin ponderar por riesgo), ofreciendo una salvaguarda contra la infravaloración del riesgo. La media de los bancos españoles se situó en un 5,59%, ligeramente por debajo de la media europea del 5,90%.
-
Ratio de créditos fallidos (NPL): Los Non-Performing Loans (NPL) miden el porcentaje de préstamos que están en riesgo de impago. Mientras que el conjunto de la banca europea registró una ratio NPL del 1,84%(prácticamente estable), la banca española mantuvo una ratio superior, en el 2,56%. No obstante, este dato representa una reducción significativa de 23 p.b., reflejando el continuo esfuerzo de las entidades por sanear sus balances y reducir la herencia de la crisis financiera.
El mapa de la solvencia en la banca española
A nivel individual, la dispersión de los datos en España es notable, con entidades que se sitúan muy por encima de la media nacional. La clasificación de la EBA sobre los diez bancos españoles participantes fue la siguiente:
La menor ratio de capital de la banca española, si bien se enmarca en un contexto de alta rentabilidad (según otros informes de la EBA), a menudo se explica por la estructura de su negocio, con un mayor peso de los activos ponderados por riesgo (APR), lo que obliga a las entidades a mantener un capital nominalmente más alto para compensar su base de riesgo. A pesar de su posición en la cola de solvencia, la mejora continua en la ratio NPL refleja un sistema financiero más saneado y con mayor capacidad de generar ingresos recurrentes.
