Cerca de 100.000 empleos han desaparecido recientemente en grandes empresas estadounidenses. Y aunque muchas de estas compañías hablan de eficiencia, agilidad y adaptación a un “nuevo modelo de negocio”, también mencionan, en mayor o menor medida, el papel de la inteligencia artificial.

Sin embargo, los expertos advierten que la relación entre IA y destrucción de empleo no es tan directa ni tan inmediata como se está vendiendo. Peter Cappelli, profesor de la Wharton School y director de su Centro de Recursos Humanos, es tajante: “Implementar IA para sustituir empleo es un proceso caro, lento y complejo. No hay evidencia de que esté ocurriendo a gran escala”.

Entonces, ¿por qué tantas empresas mencionan la IA cuando anuncian recortes? La respuesta podría estar en una estrategia de comunicación: culpar a la tecnología de decisiones impopulares que, en realidad, tienen más que ver con errores de gestión, necesidad de recorte de costes o ajustes estructurales.

Amazon: menos empleados, más IA… pero con matices

Durante la pandemia, Amazon duplicó su plantilla para hacer frente al boom del comercio electrónico. Hoy, bajo la dirección de Andy Jassy, la empresa ha anunciado más de 41.000 despidos desde 2022, con la promesa de «funcionar como la mayor startup del mundo».

¿Es culpa de la IA? No del todo. Aunque Amazon está invirtiendo miles de millones en infraestructuras para albergar herramientas de IA generativa, la propia compañía ha dicho que los despidos no se deben directamente a la tecnología, sino a la necesidad de adelgazar su estructura corporativa. Eso sí, también ha avisado que a medio plazo, gracias a la IA, necesitará menos personal para ciertos trabajos… y más para otros.

UPS: cuando la eficiencia pesa más que la tecnología

UPS ha recortado 48.000 empleos este año. La explicación no es una invasión de robots, sino una reestructuración estratégica. La empresa ha decidido reducir su dependencia de Amazon –que representa un negocio menos rentable– y enfocarse en sectores como la logística sanitaria o los servicios B2B.

La automatización sí está en sus planes, pero más como una herramienta para ajustar la futura contratación que para justificar despidos actuales. De hecho, la empresa ha cerrado 93 centros, lo que explica buena parte de los recortes, pero mantiene que muchos de esos puestos no serán sustituidos por máquinas.

Salesforce, Klarna, Duolingo: ¿pioneros o pioneros del “AI-washing”?

Algunas empresas sí han vinculado explícitamente sus recortes con la IA. Klarna, por ejemplo, redujo su plantilla en un 40% y su CEO lo atribuyó en parte a la adopción de IA. Duolingo eliminó contratistas argumentando que la IA puede asumir ciertas tareas creativas. Salesforce afirmó que su IA ya hace el 50% del trabajo de atención al cliente, tras despedir a 4.000 personas.

Aun así, incluso en estos casos, no queda claro cuánto ahorro real se ha logrado gracias a la IA y cuánto responde a una narrativa tecnológica que tranquiliza a inversores y disfraza decisiones corporativas difíciles.

Target: cuando la inflación y las tazas navideñas pesan más que la IA

En el caso de Target, la IA ni siquiera se menciona en su plan de despidos. La empresa eliminará 1.800 empleos corporativos debido a una estructura demasiado compleja, ventas estancadas y productos de menor rotación. Su dependencia de artículos no esenciales (desde jerséis de temporada hasta decoración del hogar) la ha hecho más vulnerable ante el enfriamiento del consumo.

El nuevo CEO de Target ha sido claro: hay demasiadas capas, decisiones lentas y poca agilidad. Aunque la empresa usará tecnología para mejorar su eficiencia, los despidos responden más a una necesidad de “aligerar” que a una disrupción tecnológica.

¿Está comenzando una recesión de cuello blanco?

Las cifras son inquietantes. La economía da señales de fatiga: inflación persistente, bajada en la confianza del consumidor, aumento de impagos y tipos arancelarios en niveles no vistos desde hace décadas. Y aunque la Bolsa sigue en máximos históricos, buena parte de ese empuje se debe a las grandes tecnológicas beneficiadas por la fiebre de la IA.

John Challenger, CEO de la firma de recolocación Challenger, Gray & Christmas, cree que estos despidos pueden ser la primera grieta de una recesión en empleos cualificados. Tras años de calma, muchas empresas están recortando en masa no por necesidad inmediata, sino por miedo a quedarse atrás, o simplemente porque sus competidores lo hacen.

Una especie de efecto dominó que, según Cappelli, se alimenta del miedo: “Si todos están recortando, será por algo. Y si tú también lo haces, los inversores lo verán como una decisión inteligente”.