La caída de los desahucios durante el segundo trimestre de 2025 convive con una subida preocupante en las ejecuciones hipotecarias, un contraste que vuelve a colocar el foco sobre la presión financiera que viven muchos hogares. Según los últimos datos judiciales, entre abril y junio se registraron 6.960 lanzamientos, un 11,6% menos que en el mismo periodo del año anterior. Pero mientras disminuyen los desahucios en general, se dispara un 75,8% el número de ejecuciones hipotecarias iniciadas, hasta alcanzar las 9.640 en solo tres meses.
El grueso de los lanzamientos sigue estando relacionado con impagos de alquiler: el 76% del total, unos 5.299 casos, derivaron de procedimientos por la Ley de Arrendamientos Urbanos. Aun así, estos también se han moderado ligeramente, con una bajada interanual del 9,8%. Los desahucios originados por impago de hipoteca fueron 1.217, un 17,2% menos que en 2024.
Cataluña vuelve a concentrar la mayor parte de los desahucios del país, con 1.910 casos (el 27% del total), seguida de Andalucía (1.090), Comunidad Valenciana (806) y Madrid (707). En impagos de alquiler, el patrón se repite, con Cataluña muy por delante del resto, pero el panorama cambia si se observan las ejecuciones hipotecarias nuevas.
Las cifras muestran un fuerte repunte en este tipo de procedimientos, lo que indica un posible cambio de ciclo. Tras años de tipos de interés bajos y moratorias durante la pandemia, los bancos están reactivando procesos de recuperación de deuda hipotecaria. Cataluña lidera también aquí, con 3.102 ejecuciones, casi un tercio del total nacional. Andalucía (1.896), Comunidad Valenciana (1.098) y Madrid (903) le siguen, pero muy por detrás.
En términos relativos, Cataluña vuelve a encabezar el ranking con 38,7 ejecuciones por cada 100.000 habitantes. Murcia también destaca, con 30,5, seguida de Andalucía (21,5). Esta estadística muestra que, más allá del volumen absoluto, hay regiones donde el peso de las ejecuciones sobre la población es más elevado.
Otra señal de presión es que, aunque se pidieron menos lanzamientos a los servicios comunes (13.628, un 2,1% menos), los que llegaron a ejecutarse aumentaron un 14,8%. En otras palabras, hay menos peticiones, pero más casos que terminan en desahucio real, lo que apunta a una mayor efectividad de los procedimientos judiciales o una menor resistencia de los afectados.
Este repunte en las ejecuciones hipotecarias coincide con un Euríbor que, aunque ha bajado ligeramente desde sus máximos de 2023, se mantiene en torno al 2%, muy lejos del entorno cero al que se acostumbraron muchas familias. Para quienes firmaron hipotecas a tipo variable hace más de una década, las cuotas mensuales siguen siendo notablemente más altas, y esa presión puede estar detrás del repunte de las ejecuciones.
