En un lunes sin grandes sobresaltos en los mercados, el euro ha logrado frenar su reciente racha bajista y se ha acercado a la barrera de los 1,18 dólares, impulsado por un leve repunte en la confianza del consumidor en la eurozona y declaraciones clave desde varios bancos centrales. Aunque la jornada careció de catalizadores importantes, los movimientos en el tipo de cambio han despertado el interés de inversores y analistas, que siguen muy de cerca las expectativas de tipos de interés tanto en Europa como en Estados Unidos.
El euro recupera terreno: la confianza del consumidor y los mensajes del BCE apuntalan la moneda europea
El euro interrumpió este lunes su tendencia bajista y se situó en torno a los 1,1766 dólares, consolidando una ligera recuperación después de tres jornadas consecutivas de caídas. La jornada se caracterizó por una escasa actividad impulsora, pero algunos indicadores y declaraciones oficiales han bastado para animar al mercado de divisas.
Uno de los factores que favoreció el rebote del euro fue la mejora de la confianza del consumidor en la eurozona, que subió en septiembre 0,6 puntos, hasta situarse en -14,9. Aunque sigue en terreno negativo, este repunte ha sido interpretado como una señal de resiliencia del consumo en un contexto económico aún marcado por la incertidumbre.
El Banco Central Europeo (BCE) fijó el tipo de cambio oficial en 1,1781 dólares, ligeramente por encima del cierre del día anterior. La cotización osciló durante la mañana entre los 1,1726 y los 1,1786 dólares, una banda estrecha que refleja cierta estabilidad pero también un mercado en búsqueda de dirección.
Tipos de interés: el BCE sin prisas, la Fed más flexible
Las declaraciones de varios miembros del BCE durante el fin de semana también jugaron un papel relevante. Tanto Martins Kazhaks, del Banco de Letonia, como Edward Scicluna, del Banco Central de Malta, coincidieron en que los actuales tipos de interés son adecuados y que no hay prisa por recortarlos. Este mensaje contrasta con las expectativas en Estados Unidos, donde los analistas ven cada vez más probable una bajada de tipos por parte de la Reserva Federal (Fed).
Este diferencial de expectativas entre ambas economías ha contribuido a sostener la cotización del euro, ya que unos tipos más altos en Europa frente a unos potencialmente más bajos en EE. UU. favorecen los flujos de capital hacia el euro.
Sin embargo, no todo dentro del BCE apunta en la misma dirección. Mario Centeno, gobernador del Banco Central de Portugal, declaró a Bloomberg que el BCE no debería tolerar por mucho tiempo una inflación por debajo del 2 %, lo que sugiere que, desde su punto de vista, sería conveniente un recorte de tasas si los precios no repuntan. Estas diferencias internas reflejan el delicado equilibrio que debe gestionar el BCE en los próximos meses.
Italia sorprende: mejora su calificación crediticia
Otro elemento que aportó cierto respaldo al euro fue la decisión de la agencia Fitch de mejorar la calificación crediticia de Italia de BBB a BBB+, algo que no ocurría desde hace cuatro años. Fitch justificó la decisión en la mayor estabilidad política y el compromiso de la primera ministra Giorgia Meloni con la contención del déficit.
Esta mejora tiene implicaciones positivas para la percepción de riesgo en los mercados financieros de la eurozona, ya que Italia representa una parte considerable de la deuda soberana del bloque. Cuanto más confianza transmiten las economías periféricas, más sólido se percibe el euro en los mercados internacionales.
