El oro rompe récords históricos y apunta más alto: qué hay detrás de esta escalada imparable

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El oro no solo está caro: está en máximos nunca vistos. La cotización del metal ha subido un 1,1% en la sesión de este lunes, hasta los 3.728 dólares por onza troy, un nuevo récord absoluto que consolida una tendencia alcista que viene cocinándose desde hace meses. Solo en lo que llevamos de 2025, el oro se ha revalorizado más de un 42%, y desde mediados de marzo —cuando por primera vez rompió la barrera de los 3.000 dólares—, ha escalado un 25% adicional. En septiembre, lleva acumulado un 8% de subida, y todavía no ha terminado el mes.

Pero ¿qué está empujando al alza al “rey de los metales”? No se trata únicamente de cuestiones técnicas o de movimientos especulativos. Lo que hay detrás de esta escalada es un cóctel de riesgos geopolíticos, incertidumbre monetaria y tensiones institucionales, especialmente en Estados Unidos, que han encendido todas las alertas de los inversores.

El conflicto en Oriente Medio, un catalizador para el oro

Uno de los principales motores de esta reciente subida es el recrudecimiento de las tensiones diplomáticas a raíz del reconocimiento del Estado palestino por parte de varios países occidentales, como Francia, Reino Unido, Australia y Canadá. Esta oleada de reconocimientos ha provocado un choque directo con el Gobierno de Benjamin Netanyahu, que ha insinuado posibles represalias diplomáticas, elevando la tensión internacional.

El oro, en este contexto, actúa como valor refugio, una especie de seguro frente a escenarios inestables. Cuanto mayor es el nivel de incertidumbre, mayor es el apetito por este tipo de activos que, a diferencia de las divisas o los bonos, no dependen de la salud de un país o su sistema político.

La Reserva Federal y los tipos de interés: otro ingrediente clave

El otro gran factor que impulsa la fiebre dorada está en Washington, y más concretamente en la sede de la Reserva Federal (Fed). En los últimos meses, el deterioro de los datos del mercado laboral estadounidense ha avivado las expectativas de que la Fed empiece a recortar los tipos de interés antes de lo previsto.

Aunque históricamente los tipos de interés han sido el principal termómetro para el oro —tipos bajos suelen traducirse en un oro más atractivo, porque no genera rentabilidad por sí mismo—, la influencia de este factor se ha atenuado recientemente. Aun así, como señala Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, siguen ejerciendo una influencia clara sobre la dirección de los precios.

Además, la debilidad del dólar frente a otras divisas importantes también está reforzando el atractivo del oro para los inversores internacionales.


Trump y la desconfianza institucional: un trasfondo silencioso pero poderoso

Pero hay un elemento más silencioso —aunque no menos poderoso— que está alimentando esta fiebre por el oro: la creciente desconfianza en las instituciones estadounidenses. Según Wewel, el “cambio tectónico” que supone el regreso de Trump al centro del debate político ha despertado temores sobre la integridad del sistema democrático y económico de EE. UU.

Las críticas abiertas del expresidente a la Fed, y en especial su intento de destituir a Lisa Cook, una de las integrantes de su Junta, han provocado malestar en los mercados. A la espera de que el Tribunal Supremo resuelva el asunto, el mensaje que perciben los inversores es claro: el entorno político en EE. UU. ya no es un ancla de estabilidad como antes.