El mercado inmobiliario español vive en 2025 uno de sus momentos más intensos de las últimas dos décadas. Las compraventas han aumentado más de un 40% en marzo y marcan máximos no vistos desde 2007. A la vez, los precios siguen subiendo con fuerza y colocan el coste medio de una vivienda de segunda mano de 80 metros en torno a los 200.000 euros. La pregunta está servida: ¿tiene sentido lanzarse ahora a comprar o conviene esperar? ¿Hipoteca o alquiler?
La respuesta más repetida últimamente entre los economistas mediáticos es clara: mejor comprar cuanto antes. Para muchos expertos, entre ellos Gonzalo Bernardos, este 2025 está siendo un año ideal para adquirir vivienda. La razón principal es que, a pesar de los precios elevados, las condiciones hipotecarias han mejorado notablemente tras la bajada de tipos del Banco Central Europeo.
Con el Euríbor asentado cerca del 2% y la rebaja del tipo oficial desde su pico en 2023, los bancos han abierto una auténtica batalla por captar clientes hipotecarios. Entidades medianas y pequeñas están ofreciendo financiación del 90% e incluso del 100% del valor de tasación, algo impensable hace apenas dos años. Además, vuelven a verse hipotecas a 40 años, lo que reduce las cuotas y permite acceder a viviendas que antes quedaban fuera del alcance de muchas familias.
El alquiler, por su parte, se ha convertido en un lujo. En muchas ciudades españolas, alquilar una habitación cuesta más que pagar una cuota hipotecaria por un piso completo. Esta situación está empujando a muchos jóvenes a abandonar el alquiler en cuanto reúnen una entrada mínima o reciben ayuda familiar. El resultado: una demanda elevada y acumulada que se refleja directamente en las cifras récord de compraventas.
El acceso a la vivienda para los jóvenes sigue siendo un reto, pero se ha abierto una ventana de oportunidad para quienes cuentan con apoyo familiar o una buena estabilidad laboral. Según Bernardos, la mejora del empleo y unos salarios que crecen por encima de la inflación están facilitando la entrada en el mercado inmobiliario. Aunque las condiciones no son iguales para todos, sí se está viendo un auge de compradores jóvenes, sobre todo parejas, que buscan dejar de pagar alquileres inasumibles.
En paralelo, las entidades financieras han flexibilizado sus políticas de riesgo. Cajas de ahorro regionales y bancos más pequeños se están posicionando con hipotecas más agresivas para captar a estos nuevos compradores. La banca grande, mientras tanto, mantiene condiciones competitivas, pero algo más conservadoras. Esta diversidad de ofertas permite comparar y encontrar productos adaptados a diferentes perfiles.
El riesgo, como siempre, está en el sobreendeudamiento. Con precios al alza, las familias pueden verse tentadas a estirar demasiado su presupuesto. Pero con tipos bajos y cuotas contenidas, el atractivo de comprar ahora mismo supera al de esperar, al menos para quienes ya tienen cierta capacidad de ahorro o respaldo familiar.
En este contexto, el mercado se enfrenta a una paradoja: aunque la vivienda está cara, resulta más rentable comprar que alquilar. Y mientras la oferta de obra nueva no termina de cubrir la demanda acumulada, todo apunta a que este nuevo ciclo expansivo se mantendrá al menos hasta 2027.
