Durante el segundo trimestre de 2025, las hipotecas a tipo fijo han consolidado su posición dominante en el mercado español. Representan ya alrededor del 60 % de las nuevas firmas, superando ampliamente a las mixtas, que quedan en el entorno del 40 %. Las variables apenas pesan, con menos del 1 %, lo que refleja un giro claro de los consumidores hacia la estabilidad a largo plazo.
Este cambio tiene su origen en varios factores. Por un lado, el euríbor lleva meses estancado por encima del 2 %, lo que elimina el atractivo de las hipotecas variables. Los diferenciales mixtos, aunque ofrecen tipos iniciales reducidos (en torno al 1,5 %), solo mantienen esa ventaja durante los primeros años, con la siguiente fase variable todavía ligada al euríbor. Ante la incertidumbre, muchos compradores prefieren asegurar cuotas constantes, especialmente cuando ya se pueden encontrar fijas por un TIN cercano al 2 %.
El tipo fijo medio que se ofrece a través de plataformas de contratación se mueve entre el 2,10 % y el 2,12 % TIN. Esa cifra no solo se considera competitiva hoy, sino que también está en mínimos desde hace dos años, lo que ha animado a más compradores a decantarse por esta opción. En el caso de las mixtas, el tramo inicial se sitúa entre el 1,5 % y el 1,6 % TIN, pero esa ventaja no parece suficiente para compensar el riesgo de un posible repunte del euríbor en los próximos años.
Otro elemento clave que impulsa esta tendencia es el precio de la vivienda. Durante el trimestre, el precio medio de las viviendas hipotecadas ha superado ampliamente los 280.000 €. En grandes núcleos urbanos y zonas turísticas, se han registrado cifras aún más elevadas. Las entidades bancarias mantienen su oferta, conscientes de que los compradores están dispuestos a pagar esas cuotas si se reduce la incertidumbre sobre futuros repuntes de tipos.
En este entorno, los bancos también han afinado sus condiciones: fijos con vinculaciones moderadas, plazos de hasta 25 años y comisiones competitivas. Algunas ofertas combinan tipo fijo inicial con posibilidades de reducción adicional si el cliente cumple condiciones razonables, como domiciliar nóminas o contratar seguros, lo que ha hecho a las fijas aún más atractivas.
La pausa del euríbor en el entorno del 2 % se ha prolongado desde abril. Ese estancamiento dispara la sensación de que los tipos no bajarán a corto plazo y, por tanto, garantiza una foto más clara del coste hipotecario a lo largo de todo el préstamo. Las mixtas pueden ofrecer algo de ahorro al inicio, pero al no asegurar las dos fases, muchos lo valoran insuficiente ante la conveniencia de una cuota fija.
También hay un factor psicológico: tras años de hipotecas variables con un euríbor en negativo, muchos compradores se encuentran desorientados ante un entorno donde deberán asumir revisiones futuras. El tipo fijo elimina esa incógnita y permite planificar, incluso si a corto plazo la cuota es ligeramente más alta que la mixta.
En resumen, la estabilidad que ofrece la hipoteca fija ha captado la atención del 60 % de los nuevos préstamos hipotecarios. Las mixtas, tras ser protagonistas hace dos años, ahora ocupan el segundo lugar. El euríbor rígido, los precios elevados de la vivienda y la oferta de los bancos han hecho de la fija la reina indiscutible. El entorno sigue preparado para nuevas rebajas, pero si el índice de referencia no da señales claras, las fijas seguirán mandando.
