En un gigantesco almacén a las afueras de Shanghái, decenas de robots humanoides ensayan incansablemente cómo doblar camisetas, preparar bocadillos o abrir puertas. No se trata de una escena de ciencia ficción, sino del corazón de una apuesta tecnológica de China para revolucionar su economía: Todo con un objetivo claro: entrenar sistemas de inteligencia artificial capaces de convertir a estas máquinas en trabajadores autónomos y polivalentes.
La iniciativa no pasa desapercibida en las altas esferas. El presidente Xi Jinping visitó recientemente el centro de AgiBot y, en tono distendido, llegó a imaginar un equipo de fútbol formado por robots. Pero el mensaje es serio: el liderazgo tecnológico en robótica es una prioridad nacional. Y para conseguirlo, el Gobierno ha desplegado una batería de subvenciones, fondos públicos y contratos estatales que suman más de 137.000 millones de dólares.
Datos y cerebros artificiales: la clave del avance
A diferencia de los modelos de IA generativa, que se entrenan con imágenes o textos, los humanoides necesitan aprender mediante interacción física real. Por eso, centros como el de AgiBot, donde cientos de robots realizan tareas concretas como apilar cajas o verter agua en un vaso, son vitales. La información que generan se transforma en datos de alta calidad que permiten desarrollar modelos de IA “encarnada”, capaces de razonar y adaptarse a contextos físicos complejos.
Firmas como MagicLab ya han comenzado a desplegar sus prototipos en líneas de producción reales, realizando labores de inspección, manejo de materiales o ensamblaje. Estas aplicaciones, respaldadas por modelos como DeepSeek o los desarrollados por gigantes como Alibaba y ByteDance, muestran que la robótica china no solo se centra en el hardware, sino también en el software que permite a los robots tomar decisiones.
Optimus de Tesla: el rival global en la mira
Mientras China acelera, el referente occidental más visible en humanoides es Optimus, el robot que Tesla presentó como su gran apuesta para transformar la industria y el hogar. Sin embargo, los costes actuales de producción del Optimus, según estimaciones de Bank of America, se sitúan entre 50.000 y 60.000 dólares, siempre que sus componentes principales se importen fuera de China. En contraste, fabricantes chinos ya están ofreciendo robots por apenas 12.000 dólares, gracias a un control casi absoluto de la cadena de suministro local.
Expertos como Ming Hsun Lee, de Bank of America Securities, apuntan que China podría reducir el coste medio de un humanoide a 17.000 dólares en 2030, o incluso antes si se cumplen las previsiones de algunos fabricantes que esperan una caída a la mitad del coste ya en un año.
Datos y cerebros artificiales: la ventaja china
A diferencia de los modelos de IA generativa, que se entrenan con imágenes o textos, los humanoides necesitan aprender mediante interacción física real. Por eso, centros como el de AgiBot, donde cientos de robots realizan tareas concretas como apilar cajas o verter agua en un vaso, son vitales. La información que generan se transforma en datos de alta calidad que permiten desarrollar modelos de IA “encarnada”, capaces de razonar y adaptarse a contextos físicos complejos.
Firmas como MagicLab ya han comenzado a desplegar sus prototipos en líneas de producción reales, realizando labores de inspección, manejo de materiales o ensamblaje. Estas aplicaciones, respaldadas por modelos como DeepSeek o los desarrollados por gigantes como Alibaba y ByteDance, muestran que la robótica china no solo se centra en el hardware, sino también en el software que permite a los robots tomar decisiones.
¿Quién ganará la carrera de los humanoides?
China cuenta con una ventaja clara: su dominio del hardware. Analistas estiman que el país puede fabricar hasta el 90% de las piezas necesarias para un robot humanoide, lo que le permite reaccionar con una agilidad industrial inalcanzable en Occidente. Tal como explica Zhang Miao, directora de operaciones de la startup CASBOT, “si necesitas una pieza por la mañana, por la tarde puedes tenerla ya en tu taller”.
Mientras Tesla avanza con un enfoque más cerrado y controlado, empresas chinas como Unitree o UBTech ya han anunciado que comenzarán la producción masiva este mismo año, tras presentar 36 nuevos modelos solo en 2024, frente a los ocho anunciados por empresas estadounidenses.
No sabemos quién ganará la carrera de los humanoides, pero si sabes quién perderá en esa carrera: los humanos.
Hace ya tiempo que China tiene la sartén cogida por el mango y se van a posicionar los primeros en todo. En poco podemos ya competir con ellos. Lo que está por ver es cómo va a funcionar el tema ese de los robots. Parece algo revolucionario, pero me da que no va a tener una acogida como la tuvo por ejemplo el smartphone.
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