BYD ha dado un golpe sobre la mesa en la carrera global del coche eléctrico. La marca china ha superado por primera vez a Tesla en ingresos anuales, con una facturación de 107.100 millones de dólares en su ejercicio fiscal 2024, frente a los 97.700 millones de la firma californiana. Cruzar la barrera de los 100.000 millones no solo es simbólico: sitúa a BYD en una liga que, hasta ahora, parecía reservada para los gigantes históricos del automóvil.

Aunque un 20,5% de sus ingresos sigue procediendo del negocio de componentes móviles —especialmente baterías y dispositivos para terceros, como Apple—, el crecimiento ha llegado sobre todo del lado de los vehículos electrificados. BYD vendió más de 3 millones de coches en 2023, y su apuesta por los híbridos enchufables como fórmula de expansión en mercados con infraestructuras de carga aún limitadas ha resultado clave.

Tesla, por su parte, mantiene una estrategia 100% eléctrica y una gama muy acotada, centrada en la eficiencia industrial más que en la diversificación. Con 1,81 millones de unidades vendidas el año pasado, según datos de la propia compañía, sigue liderando el mercado global de eléctricos puros, pero su crecimiento se ha ralentizado, en parte por la presión en precios y la llegada de nuevos actores como Xiaomi o Leapmotor.

En Europa, la situación es todavía más tensa para los fabricantes tradicionales. Ni el Grupo Volkswagen, ni Stellantis ni Renault logran alcanzar los niveles de rentabilidad ni de volumen que exhiben BYD o Tesla. A pesar de sus esfuerzos por electrificar la gama —con modelos como el Volkswagen ID.4, el Peugeot e-208 o el Megane E-Tech—, las marcas europeas afrontan márgenes muy ajustados y una fuerte dependencia de subvenciones o normativas locales para empujar la demanda.

BYD, en cambio, ya fabrica en Tailandia, Brasil y está a punto de abrir su planta en Hungría, desde donde aspira a reducir costes logísticos y arancelarios en la UE. Además, su sistema de carga ultrarrápida y las baterías Blade, más seguras y duraderas que las tradicionales de litio, son argumentos técnicos de peso. Mientras tanto, Tesla ha tenido que retrasar el lanzamiento del esperado Model 2 —el eléctrico de 25.000 euros— y recortar plantilla para ajustar gastos.

La ofensiva china no solo viene de precio: BYD ha sabido construir una cadena de suministro integrada, con control directo sobre las celdas, la electrónica de potencia y hasta los chips. Esto le ha dado ventaja frente a rivales que siguen dependiendo de terceros en áreas clave. Y aunque Europa está intentando reaccionar con investigaciones antidumping y propuestas como el Euro 7 o los incentivos al coche eléctrico de producción local, la distancia no deja de crecer.