Christine Lagarde desafía a los agoreros: “La recuperación sigue viva”

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Christine Lagarde no pierde el optimismo. En plena tormenta de previsiones a la baja por parte del FMI y con la sombra de los aranceles estadounidenses planeando sobre Europa, la presidenta del Banco Central Europeo insiste en que la zona euro tiene capacidad suficiente para esquivar una recesión este año.

Durante una entrevista con la CNBC desde Washington, donde se celebran las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial, Lagarde se mostró confiada en que el crecimiento, aunque más débil, no llegará a terreno negativo. Todo, pese al frenazo que prevé el Fondo Monetario Internacional, que ha rebajado sus expectativas para la economía del euro arrastrado por la guerra comercial y una demanda global que pierde fuelle.

¿Qué hay detrás de ese optimismo?

Lagarde apela al peso del mercado interior europeo y al entramado comercial que mantiene la eurozona con el resto del mundo. Según recordó, el bloque no solo cuenta con un fuerte flujo de bienes y servicios entre sus propios países, sino que además es el principal socio comercial de más de 70 países. Esa red, dice, sigue siendo una fuente sólida de ingresos y de actividad.

“La recuperación se estaba afianzando”, aseguró, en alusión a los tímidos signos de mejora que empezaban a notarse en algunos indicadores antes de que regresara la incertidumbre global. Y aunque reconoce que la situación actual no anima ni a invertir ni a contratar, insiste en que hay margen para reconducir las cosas.

El frente arancelario: negociaciones en marcha

La tensión arancelaria con Estados Unidos es, hoy por hoy, el principal elemento de riesgo. Con la tregua comercial pactada entre Bruselas y Washington a punto de expirar, la atención está puesta en lo que pueda ocurrir en los próximos días. Lagarde cree que aún hay espacio para negociar: “Me sorprendería que no existieran conversaciones serias”.

La francesa dibujó un escenario en el que ambas partes —EE.UU. y Europa— tendrán que poner sobre la mesa sus intereses, sus límites y, sobre todo, sus debilidades. No será fácil, admite. Pero si hay voluntad, podría evitarse un nuevo capítulo de escalada proteccionista.

Un entorno imprevisible, difícil de gestionar

Para Lagarde, el problema no es solo el contenido de las medidas comerciales, sino la volatilidad con la que se toman. “Necesitamos un sistema que, al menos, sea predecible”, señaló. Un entorno donde las reglas cambien cada dos semanas —en clara referencia al estilo de gestión de la Casa Blanca— genera un clima en el que nadie quiere tomar decisiones importantes.

Powell y la presión política en EE.UU.

La presidenta del BCE también se refirió, aunque de forma diplomática, a las presiones que viene sufriendo su homólogo estadounidense, Jerome Powell, por parte del presidente de EE.UU. Aunque no lo nombró directamente, dejó clara su postura: “Espero que no lo despidan”. Aseguró sentir un profundo respeto por la labor del presidente de la Reserva Federal, y subrayó que tanto ella como Powell están habituados a navegar en aguas políticas agitadas.