Podemos en contra del Moves III por esta absurda razón

Podemos en contra del Moves III por esta absurda razón 1

El Congreso tiene previsto dar luz verde este jueves a la prórroga del Plan Moves III, el programa de incentivos para la compra de vehículos eléctricos y la instalación de puntos de recarga que, pese a los apoyos mayoritarios, sigue generando una larga lista de reproches. El Gobierno destinará 400 millones de euros adicionales para mantener este esquema de ayudas durante todo 2025. La medida incluye también la recuperación de las deducciones fiscales del 15% en el IRPF por este tipo de adquisiciones e instalaciones.

«La renovación del Plan Moves es una oportunidad perdida para marcar de verdad distancias con Trump y los aranceles«, ha reprochado el diputado de Podemos Javier Sánchez Serna a la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen,

Aunque el anuncio supone un alivio para quienes tenían dudas sobre la continuidad del plan —especialmente tras tres meses de vacío desde que decayó la anterior prórroga—, el debate parlamentario ha vuelto a poner sobre la mesa las críticas al modelo actual de gestión. Los grupos piden, sin rodeos, un sistema más ágil y efectivo: que el descuento llegue directamente al concesionario y que el comprador no tenga que adelantar el coste ni esperar meses para recibir la ayuda.

Actualmente, el proceso depende de las comunidades autónomas, que tienen ritmos y criterios distintos. Esto provoca retrasos y frustración tanto en compradores como en los propios concesionarios. La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha anunciado mejoras en la simplificación del trámite, pero no ha cedido en el modelo de fondo: las ayudas seguirán siendo reembolsadas tras la compra, y no como descuentos directos.

La medida llega en un momento especialmente tenso en lo comercial. Estados Unidos ha anunciado un arancel del 25% para los vehículos europeos, una decisión que, aunque de momento ha sido pausada por Donald Trump, añade incertidumbre a la industria. En ese contexto, Podemos ha criticado duramente al Ejecutivo por incluir a Tesla entre los modelos subvencionables, alegando que se están destinando fondos públicos a una empresa cuyo fundador ha sido asesor de Trump y que no fabrica en Europa. Según el IDAE, hasta 28 modelos de Tesla son elegibles para recibir estas ayudas.

Más allá de la política exterior, las cifras del coche eléctrico en España siguen sin despegar con la fuerza que cabría esperar: a finales de 2024, apenas circulaban en el país unos 600.000 vehículos de este tipo. Muy lejos de los 5,5 millones que el Gobierno ha fijado como objetivo en su Plan Nacional Integrado de Energía y Clima para 2030. Aagesen ha resaltado el aumento en las matriculaciones durante el primer trimestre del año, pero casi todos los grupos coinciden en que falta un impulso real para que la movilidad eléctrica se generalice.

Desde el PP hasta Bildu, pasando por Junts, ERC, el PNV o Compromís, todos han reclamado un cambio en la forma de otorgar las ayudas. También han lamentado que el Gobierno no haya presentado un nuevo plan más ambicioso —un Moves IV, con más presupuesto y condiciones mejoradas— en lugar de limitarse a prorrogar el actual. El PP incluso ha planteado que el plan debería ampliarse a otras tecnologías, como los híbridos o incluso los motores de combustión más eficientes, recuperando la idea de un “Plan Renove”.

En paralelo, se ha reactivado el mapa nacional de puntos de recarga, que ya suma más de 25.600 instalaciones repartidas por toda España. El sistema, accesible para los ciudadanos, informa del precio y velocidad de carga de cada punto, una herramienta pensada especialmente para facilitar los desplazamientos en Semana Santa.

Pero ni ese despliegue, ni los 10.000 euros que se pueden llegar a recibir por la compra de un eléctrico bajo ciertas condiciones, parecen ser suficiente para que el vehículo eléctrico coja carrerilla en el mercado español. La burocracia, la incertidumbre regulatoria y la falta de coordinación entre administraciones siguen siendo los frenos principales. Y aunque hay más dinero sobre la mesa, las reglas del juego siguen siendo prácticamente las mismas.