El lujo, la libertad financiera y la promesa de multiplicar el dinero sin esfuerzo se han convertido en el gancho perfecto para atraer a miles de inversores incautos en redes sociales. A bordo de coches deportivos, en exclusivas mansiones o con un estilo de vida envidiable, los llamados «finfluencers» han logrado captar la atención de una audiencia que busca independencia económica y ganancias rápidas. Sin embargo, muchos de estos gurús financieros no cuentan con autorización para ofrecer servicios de inversión, lo que ha llevado a las autoridades a redoblar esfuerzos para frenar su avance.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha incluido recientemente en su lista de entidades no autorizadas a nuevos influencers  financieros. Sus mensajes, plagados de promesas de riqueza y estrategias infalibles, han despertado las alarmas del regulador, que busca proteger a los inversores de posibles fraudes. La inclusión en esta lista no implica una sanción inmediata, pero sí una advertencia para quienes confíen en estos supuestos expertos financieros.

El caso de España no es aislado y otros países europeos han endurecido su postura con penas de prisión  para aquellos que infrinjan la normativa. A nivel internacional, organismos como la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO) y la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) han puesto en su punto de mira a los vendedores de humo financieros.

El problema, sin embargo, radica en la facilidad con la que estos influencers proliferan en redes sociales. Plataformas como Telegram, Instagram y TikTok se han convertido en terreno fértil para estos autodenominados expertos, quienes, sin regulaciones estrictas, pueden ofrecer consejos financieros sin ningún tipo de responsabilidad.

Los más afectados por estas prácticas son, evidentemente, los inversores que pierden su dinero tras seguir recomendaciones erróneas. Sin embargo, hay otro grupo perjudicado: los asesores financieros profesionales, quienes ven cómo su reputación se ve empañada por estos pseudoexpertos.

¿Por qué la gente sigue creyendo en los vendehúmos?

A pesar de las advertencias de los reguladores y los casos de estafas conocidas, muchas personas siguen cayendo en las redes de estos falsos gurús. ¿La razón? Un cóctel explosivo de factores psicológicos y falta de educación financiera así como la desconfianza creciente hacia las instituciones tradicionales y la necesidad de encontrar soluciones simples en un mundo económico cada vez más complejo. La promesa de riqueza rápida y el estilo de vida ostentoso de estos influencers resultan altamente atractivos, especialmente para las generaciones más jóvenes.

Además hay un problema adicional, los profesionales que cumplen con la normativa tienen más dificultades para llegar al público, mientras que los vendehúmos, sin restricciones, se promocionan con mayor facilidad.

Los trucos psicológicos detrás de la estafa

Estos influencers aplican técnicas de manipulación muy efectivas para atraer seguidores y convertirlos en clientes, como por ejemplo:

Supongo que la mayoría no picaréis en este tipo de engaños pero seguro que conocéis a alguien que podría hacerlo así que nunca está de más estar alerta ante estas estafas que enriquecen a unos pocos y arruinan a muchos.