El «experimento Milei» parece que está comenzando a dar sus frutos y Argentina ha recibido un espaldarazo por parte de Moody’s, que ha mejorado su calificación crediticia por primera vez en cinco años. La agencia elevó la nota del país de Ca a Caa3 y ajustó su perspectiva de estable a positiva, destacando los avances en estabilidad macroeconómica tras las medidas tomadas.

El informe de Moody’s señala que la inflación se está frenando, el gasto público ha caído y el déficit fiscal se ha reducido. En noviembre, el país registró un superávit del 0,1% del PIB, un cambio drástico respecto al déficit del 4,4% un año antes. Esto ha permitido una mejora en la situación de la deuda: tras alcanzar el 156% del PIB en 2023, Moody’s estima que bajó al 77% y que podría reducirse al 50% en 2026.

Las reformas de Milei, basadas en una fuerte reducción del gasto estatal, despidos en el sector público y la eliminación de más de 900 regulaciones, han generado tanto aplausos como críticas. Entre las normativas eliminadas, según The Wall Street Journal, había una que garantizaba puestos de trabajo a los hijos de empleados estatales fallecidos y otra que otorgaba bonificaciones a las verdulerías por vender determinadas patatas.

El ajuste ha tenido un coste económico en el corto plazo. Moody’s estima que el PIB se contrajo un 3,5% en 2024, aunque prevé un repunte del 3% este año. La inflación, aunque sigue siendo elevada, ha bajado de 211% en diciembre de 2023 a 166% en noviembre, con una previsión de 40% para finales de 2025.

La captación de divisas también ha mejorado gracias a una amnistía fiscal que atrajo 20.000 millones de dólares en activos desde el extranjero y a medidas que incentivaron el ingreso de dólares. Moody’s señala que el fortalecimiento de las reservas internacionales y la confianza del sector privado están reactivando los mercados financieros.

No obstante, la agencia advierte que aún quedan muchos retos por delante, como la flexibilización de los controles de capital sin generar volatilidad y el riesgo de un sobrecalentamiento económico. También apunta que un acuerdo con el FMI y la llegada de inversiones extranjeras al sector energético podrían consolidar la recuperación y mejorar el perfil crediticio del país.