La tendencia del trabajo remoto, una de las transformaciones laborales más importantes de la última década y quizás lo único bueno que nos trajo la pandemia, está retrocediendo. Según un informe reciente de BetterUp, los puestos mayoritariamente remotos se han reducido a la mitad. Uno de cada cuatro empresas señalan a la mejora de la conexión y la cultura organizacional como la principal razón para implementar el regreso a la oficina, ya sea en un formato completamente presencial o híbrido.

Sin embargo, los resultados de este cambio no siempre son positivos para los empleados. En una encuesta realizada a 1.400 trabajadores obligados a volver a la oficina, BetterUp descubrió que los niveles de agotamiento, estrés e intenciones de renuncia aumentaron, mientras que la confianza en las organizaciones, el compromiso y la productividad cayeron drásticamente. Esto subraya un hecho clave: si las empresas no gestionan la transición con empatía y sensibilidad, el sentido de pertenencia de los trabajadores disminuye considerablemente.

Pero no solo esto, la vuelta a la oficina tambien tiene un coste económico para los trabajadores. Según BetterUp, el promedio mensual de gastos adicionales alcanza los 561 dólares, además, el regreso implica perder la flexibilidad para realizar tareas cotidianas, algo que muchos valoran en el trabajo remoto.

El traslado al trabajo es otro factor que afecta negativamente. Estudios indican que desplazamientos de 30 minutos incrementan el estrés y la irritabilidad, mientras que trayectos de 45 minutos o más están relacionados con una peor salud general y estado de ánimo.

Para algunos no todo es negativo, segúnda este estudio el trabajo en persona puede mejorar la satisfacción vital y las relaciones sociales gracias a la interacción cara a cara. Además, permite a los empleados encontrar nuevas rutinas que promuevan un equilibrio entre la vida laboral y personal, como aprovechar el trayecto al trabajo para leer, caminar o desconectar del trabajo al salir de la oficina.