Donald Trump, planea volver a la Casa Blanca con una agenda económica centrada en el proteccionismo, ha prometido imponer aranceles significativos a las importaciones. Según sus propuestas, los bienes procedentes de China serían los más afectados, con tasas de hasta un 60%, mientras que productos de otros países, incluidos algunos aliados de Estados Unidos, enfrentarían aranceles de hasta el 20%.

Este ambicioso plan, aunque requiere la aprobación del Congreso, ha provocado cierta preocupación por las posibles consecuencias en las relaciones comerciales y en el crecimiento económico mundial. Aunque las medidas se enfocan principalmente en China, los países europeos y otros aliados también sufrirán impactos significativos.

Si Trump cumple con sus promesas de aranceles elevados, se verá una disminución de las exportaciones y el PIB en esas economías. Las exportaciones representan más del 30% del PIB en muchas naciones del G7, mientras que en Estados Unidos esta cifra es de aproximadamente el 11%.

Un estudio publicado por The Financial Times y Allianz Trade ilustra el alcance potencial de estas políticas. En un escenario moderado, donde EE. UU. impone aranceles del 25% a la mitad de las importaciones chinas y un 5% al resto del mundo, Europa perdería $38,600 millones en 2025 y 2026, superando los $34,200 millones de pérdidas de China. En un caso más extremo, con aranceles del 60% sobre productos chinos y del 10% sobre otros países, las pérdidas proyectadas para China y Europa serían de $125,300 millones y $124,800 millones respectivamente.

Como es lógico, el impacto inmediato se sentirá en los países que más exportan a Estados Unidos. Por ejemplo, los fabricantes de automóviles alemanes podrían enfrentar serias dificultades, aunque algunas marcas como BMW producen vehículos en Estados Unidos, la importación de piezas podría encarecerse.

Canadá y México, debido al acuerdo de libre comercio, estarían algo protegidos, pero no completamente inmunes. Sin embargo, países asiáticos como Japón y Corea del Sur, junto con gran parte de Europa, verían más dificultades económicas.

Estados Unidos es uno de los principales importadores globales, con $3.2 billones en bienes y $680,300 millones en servicios importados en 2022. Sus principales proveedores incluyen China, México, Canadá, Japón y Alemania. Según el representante de Comercio de Estados Unidos, la maquinaria y productos mecánicos representan casi la mitad de las importaciones desde China, mientras que Europa destaca por suministrar medicamentos y vehículos.

A pesar de que los aranceles buscan proteger la industria estadounidense, estas medidas podrían perjudicar a los consumidores locales, los aranceles suelen traducirse en precios más altos para insumos clave como el acero y el aluminio, encareciendo la producción y, en última instancia, afectando a los consumidores estadounidenses.

Afortunadamente para todos, este escenario se basa en que Trump cumpla con su palabra, algo que no suele ser muy común en la política mundial.