El Banco Popular de China (PBOC) ha decidido tomar cartas en el asunto frente a la desaceleración económica, implementando una serie de medidas que buscan mantener su objetivo de crecimiento del 5% del PIB para 2024. Estas decisiones llegan en un momento delicado, ya que la economía china ha mostrado señales de debilidad en los últimos meses, especialmente en el sector inmobiliario, que ha sido uno de los pilares de su desarrollo.

Una de las acciones más destacadas es la reducción de la ratio de requerimientos de reservas mínimas para los bancos en 50 puntos básicos, lo que les permitirá disponer de más capital circulante. Al mismo tiempo, se ha reducido en 20 puntos básicos la tasa aplicada a los préstamos a siete días, bajando del 1,7% al 1,5%. Este índice es importante porque marca el coste de los préstamos a corto plazo entre instituciones financieras, lo que influye en la liquidez disponible en el sistema.

Por otra parte, el tipo de interés de los préstamos a medio plazo bajará en 30 puntos básicos, lo que ayudará a las empresas y familias chinas a acceder a financiación más barata. Este recorte tiene como objetivo reactivar la inversión y el consumo, dos elementos clave en cualquier economía que busca crecer de forma sostenida.

El sector inmobiliario, en particular, será uno de los mayores beneficiados por estas medidas. El PBOC ha decidido bajar en 50 puntos básicos los tipos de interés de las hipotecas, lo que afectará a un montante total de 5,3 billones de dólares. Además, se ha reducido el requisito de entrada para acceder a una hipoteca de segunda vivienda, que pasará del 25% al 15%. Esta iniciativa podría impulsar la demanda de viviendas, un factor crucial para estabilizar este sector, que ha pasado por momentos complicados tras el auge experimentado en años anteriores.

En paralelo, el PBOC está considerando la creación de un fondo de estabilización bursátil con una inyección inicial de 800.000 millones de yuanes, lo que supone un respaldo directo a los mercados financieros chinos. Esta iniciativa incluiría líneas de ‘swap’ por valor de 500.000 millones de yuanes y représtamos de 300.000 millones, lo que ayudaría a mejorar la confianza en los mercados y evitaría un desplome adicional de las bolsas, que han mostrado volatilidad en los últimos tiempos.

Por otro lado, el banco central ha mantenido sin cambios los tipos de referencia para los créditos al consumo y las hipotecas a uno y cinco años, en el 3,35% y 3,85% respectivamente. Aunque estas tasas no han sufrido alteraciones recientemente, el hecho de mantenerlas en niveles relativamente bajos favorece la financiación asequible para los hogares chinos.

En conjunto, estas medidas muestran la determinación de Pekín por estabilizar su economía, ofreciendo un apoyo tanto al sector inmobiliario como a los mercados financieros. Al mismo tiempo, el PBOC sigue de cerca la evolución de los flujos de capital y está dispuesto a intervenir si es necesario, con una inyección de liquidez significativa. Todo esto refleja el compromiso del gobierno chino por mantener el crecimiento económico, a pesar de las complicaciones actuales.

Queda por ver si este conjunto de decisiones será suficiente para evitar una mayor desaceleración y, sobre todo, si logrará dinamizar sectores clave como el inmobiliario, que juega un rol crucial en el futuro inmediato de la economía china.