El PIB de Alemania representa algo más del 20% del total de la UE, así que llamarla «la locomotora de Europa» tiene bastante sentido y la locomotora, se está quedando sin combustible. La semana pasada conocimos que la producción industrial en Alemania cayó más de lo esperado en julio, debido a la debilidad en el sector automotriz. En concreto, la producción se redujo un 2,4% en comparación con el mes anterior, mucho peor del 0,3% esperado por los analistas..

Los indicadores de sentimiento recientes también indican que no habrá un cambio positivo a corto plazo, más bien todo lo contrario, eEl riesgo de que la economía alemana siga contrayéndose en el tercer trimestre está aumentando.

El sector automotriz registró una caída del 8,1% en su producción, afectando al resultado general. En junio, la producción en este sector había subido un 7,9%.

La debilidad de la industria alemana es una de las principales razones por las que se espera que la economía alemana se estanque en lo que queda del año. La producción industrial no saldrá de la recesión a menos que la situación externa mejore y la fuerte caída en el superávit comercial en julio, la segunda consecutiva, no sugiere que esto esté ocurriendo.

La economía alemana ya se contrajo en el segundo trimestre, lo que enciende las alarmas sobre la posibilidad de otra recesión, definida por dos trimestres consecutivos de contracción.

Muestra de los problemas que afronta su economía es que por primera vez en casi 90 años de historia, Volkswagen se plantea cerrar dos de sus fábricas en el país, ante la creciente presión financiera.

El CEO del Deutsche Bank, Christian Sewing, lanzó un mensaje que no gustó nada a sus compatriotas: «Con una media de 28 horas semanales y una jubilación a los 63, no lo conseguiremos». Mientras que los trabajadores alemanes promedian 28 horas a la semana, la media europea es de 36 horas, y en países como España, la cifra llega hasta las 40.