El «Peak Oil» ha sido un tema de debate y preocupación durante décadas. Propuesto por el geofísico Marion King Hubbert en la década de 1950, el Peak Oil se refiere al punto en el tiempo en el que la producción mundial de petróleo alcanza su máximo, a mediados de la década de 1970, seguido de un declive irreversible con su consecuente encarecimiento. A pesar de la lógica detrás de esta teoría, la predicción de Hubbert no se ha cumplido, más bien todo lo contrario.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE) el mundo enfrentará un «exceso asombroso» de petróleo para finales de la década. A pesar de la transición hacia el objetivo de cero emisiones netas, los productores continúan invirtiendo en nuevos proyectos, lo que contribuye a esta superabundancia.

La AIE ha señalado que este excedente «sin precedentes» de petróleo para 2030 dificultará los esfuerzos de la OPEP+, el cartel petrolero dominado por Oriente Medio, para gestionar el mercado. Además, presentará enormes desafíos para la industria del petróleo de esquisto (fracking) de Estados Unidos, que recientemente ha convertido al país en el mayor productor de petróleo del mundo.

El informe de la AIE, Oil 2024, destaca que el aumento de las ventas de vehículos eléctricos, la adopción creciente de energías renovables como la eólica y la solar, y la reducción de la demanda desde China, dejarán al mundo con más petróleo del necesario para finales de la década. Se espera que la capacidad de producción mundial de petróleo supere el crecimiento de la demanda entre 2023 y 2030.

Este exceso inflará la capacidad de reserva mundial a niveles nunca vistos, excepto durante los confinamientos por la COVID-19 en 2020. La AIE estima que para finales de la década, habrá «un asombroso exceso de 8 millones de barriles por día por encima de la demanda global proyectada».

Estas proyecciones, si se cumplen, tendrán importantes ramificaciones geopolíticas. Un excedente de petróleo disminuiría significativamente el poder de los productores de Oriente Medio, que han dominado los precios a través del cartel de la OPEP durante décadas. La coalición liderada por Arabia Saudita ya ha visto menguar su poder en los últimos años debido al aumento de la oferta por parte de los productores de esquisto estadounidenses.

En 2023, el mundo consumió aproximadamente 102,2 millones de barriles de petróleo crudo por día, y se espera que esta cifra aumente a 105,4 millones para 2030. Sin embargo, la producción de crudo crecerá mucho más rápido, alcanzando los 113,8 millones de barriles diarios para 2030.

El análisis regional de la AIE muestra que las mayores reducciones en la demanda vendrán de América del Norte y Europa. En América del Norte, se espera que la demanda caiga en 1,5 millones de barriles diarios para 2030, y en Europa, aproximadamente 1,1 millones de barriles diarios.