En un entorno geopolítico como el actual muchos son los países tentados en caer en el proteccionismo e incluso en la autosuficiencia total para no depender de nadie. Desafortunadamente ningún país podría competir dignamente si utilizase exclusivamente sus recursos. Ninguno, ni EEUU ni China ni Rusia.

Muestra de ello lo tenemos en el último movimiento estaréis de Rusia, toda una potencia industria que ha comenzado a fabricar sus propios semiconductores, recientemente un representante ruso informó que están probando su primera máquina de litografía.

El Viceministro de Industria y Comercio de la Federación Rusa, Vasily Shpak, dijo a TASS que la máquina está actualmente en pruebas y comenzará a producir chips de 350nm cuando esté lista. «Hemos ensamblado y creado la primera litografía doméstica. Ahora se está probando como parte de la línea tecnológica en Zelenograd», mencionó Shpak.

Eso está muy bien, ya pueden hacer chips ellos solitos, el problema es que se trata de una tecnología muy antigua, para hacernos una idea en 1997, teníamos los CPUs Intel Pentium II y AMD K6 con 350nm; los primeros esfuerzos de litografía de Rusia estarán casi 30 años por detrás de la tecnología actual.

TASS señala que la nueva máquina de litografía probablemente fabricará chips para la industria automotriz, la energía y las telecomunicaciones. Sin embargo, esta tecnología está desfasada incluso para los estándares rusos. Al parecer, Rusia utiliza dos empresas para la fabricación de chips por contrato, y ambas pueden crear semiconductores de 250nm a 90nm.

El mayor desafío para Rusia es que probablemente sea incapaz de sostener una industria de fabricación de chips doméstica. No cuenta con una fuerza laboral local capacitada para operar una fábrica de chips completa, ni tiene el conocimiento para hacerlo. Además, Rusia ha sido sancionada por su invasión a Ucrania, lo que le impide comprar tecnologías avanzadas de fabricación de chips.

Ayer mismo hablamos por aquí de ASML, la empresa Europea de la que todas las tecnológicas del mundo dependen y cuya tecnología tardaría décadas en copiarse. Este es solo un ejemplo de lo complicado que lo tiene cualquier país para convertirse en autosuficiente. Por recursos humanos y naturales Rusia es de los pocos que podría hacerlo pero sería retrocediendo más de 30 años de progreso, algo que a la larga le saldría muy caro especialmente en un momento en el que todos están como locos comprando GPUs para los proyectos de Inteligencia Artificial.