Cuando parecía que habíamos podido controlar uno de los mayores culpables de la situación económica actual (inflación y subida de tipos), llega el petróleo para amargarnos la existencia.

Sorprende lo poco de lo que se está hablando de esto (hay cosas más importantes, como lo que dicen unos chavales en su WhatsApp) y lo habréis notado al llenar el depósito de gasolina y es que el petróleo ha superado los 90 dólares por barril. Esto se debe a un esfuerzo coordinado entre Arabia Saudita y Rusia para garantizar que el suministro no exceda la demanda, manteniendo así los precios del petróleo elevados. La producción de petróleo se ha reducido significativamente, con un compromiso por parte de Arabia Saudita de mantener una reducción de 1 millón de barriles por día hasta fin de año, y una reducción adicional más pequeña de Rusia.

Esta estrategia colaborativa entre las dos naciones puede resultar preocupante dado el panorama geopolítico actual, con Arabia Saudita siendo un aliado no tan cercano del Occidente, y Rusia percibida como un enemigo abierto. La firme alianza en su búsqueda por precios más altos en el petróleo, podría tener repercusiones sustanciales en la economía global, impulsando una nueva ola de inflación que podría descarrilar los planes de los bancos centrales para reducir los ciclos de aumento de tasas de interés.

Esta situación otorga a Rusia y Arabia Saudita fondos adicionales para perseguir sus respectivos objetivos: para Rusia, continuar su guerra en Ucrania, y para Arabia Saudita, financiar sus prioridades de inversión. No obstante, se está poniendo en juego la frágil economía global, exponiéndola a un riesgo inflacionario renovado.

Las alternativas de suministro son limitadas. Aunque Arabia Saudita ha mencionado que revisará su decisión de recorte cada mes y podría aumentar la producción si fuera necesario, los expertos sugieren que es poco probable que cambien su posición este año debido al contenido estado del mercado y el precio actual del petróleo.

Por otro lado, existen otras fuentes potenciales de suministro adicional por parte de los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), pero enfrentan varios obstáculos. Por ejemplo, Irak podría aumentar su producción si resuelve una disputa legal trilateral que ha paralizado una importante tubería de exportación. Además, Irán ha incrementado su producción debido a una menor aplicación de las sanciones estadounidenses, pero parece haber alcanzado su pico para este año.

China podría jugar un papel crucial e involuntario para evitar un pico en los precios del petróleo. A pesar de los intentos de Beijing de estimular el crecimiento, la economía china ha estado bastante estancada. Si la demanda de petróleo en China no alcanza las previsiones, el déficit de suministro del cuarto trimestre podría reducirse. No obstante, los indicadores de movilidad más recientes no muestran una desaceleración inminente.

Mientras tanto ya te puedes ir preparando para volver a ver la gasolina por encima de los 2€.