Los bonos convertibles contingentes, conocidos como CoCos en español (mucho más chulo que su nombre en inglés que es «Additional Tier 1») , son instrumentos financieros híbridos que combinan características de deuda y capital. Son bonos emitidos por instituciones financieras, como bancos, que se convierten automáticamente en acciones ordinarias o se cancelan bajo ciertas condiciones preestablecidas, generalmente relacionadas con la solidez financiera del emisor.

Los CoCos están diseñados para actuar como un mecanismo de absorción de pérdidas y protección de capital para los bancos en momentos de crisis financiera. Si la institución financiera enfrenta dificultades y su capital cae por debajo de un nivel específico (umbral de conversión), los CoCos se convierten en acciones ordinarias o se cancelan, lo que ayuda a fortalecer el balance del banco y a mantener la estabilidad del sistema financiero.

Estos instrumentos han ganado popularidad desde la crisis financiera global de 2008, cuando varios bancos enfrentaron problemas de solvencia y tuvieron que ser rescatados por los gobiernos. Los CoCos se consideran una forma de garantizar que los inversores, en lugar de los contribuyentes, asuman una parte del riesgo y compartan la carga de las pérdidas en caso de dificultades financieras.

Sin embargo, los CoCos también tienen riesgos y desafíos. Uno de los principales riesgos para los inversores es la posibilidad de conversión en acciones ordinarias o cancelación, lo que podría resultar en pérdidas significativas. Además, las condiciones de conversión y la estructura de los CoCos pueden ser complejas y difíciles de entender, lo que podría generar incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros.

Si las cosas van bien, los CoCos son una buena inversión ya que ofrecen una rentabilidad muy atractiva no obstante, como ocurre siempre, a costa de un riesgo que es ele e convertir esos bonos en acciones.

¿Y por qué se vuelve a hablar de los CoCos?

A raiz de la compra de Credit Suisse por parte de UBCE el valor de los CoCos del banco rescatado pasaron de valer 17.000 millones a cero patatero, cuando en teoría tendrían que haberse convertido en acciones y haber perdido el mismo valor que estas, que es mucho pero no el 100%.

Por tanto, los tenedores de CoCos de otros bancos están con la mosca detrás de la oreja porque de repente las reglas del juego han cambiado y un producto con algo de riesgo pasa a convertirse en uno con mucho riesgo pero con una rentabilidad que no está acorde con ese riesgo.