Las perspectivas para el 2023 no son muy malagueñas ya que la economía mundial se enfrenta a uno de sus peores años en tres décadas, debido principalmente a la crisis energética desatada por la invasión de Rusia a Ucrania, según Bloomberg Economics.

En un nuevo análisis, el economista Scott Johnson prevé un crecimiento mundial de sólo el 2,4% para 2023, una cifra sensiblemente inferior al 3,2% estimado para este año y la más baja -excluyendo los excepcionales años de crisis de 2009 y 2020- desde 1993.

Sin embargo, esta cifra al tratarse de una media mundial esconde muchas divergencias, ya que la zona euro probablemente empiece el 2023 en recesión y EE.UU. terminará el año en recesión. Por el contrario, se prevé que China crezca más de un 5%, impulsada por un final más rápido de lo esperado de su estrategia de tolerancia cero de Covid y el apoyo a su mercado inmobiliario, afectado por la crisis.

Las diferencias también se pondrán de manifiesto en lo que respecta a la política monetaria, tras un año en el que los bancos centrales «se lanzaron en manada hacia territorio restrictivo» aseguran desde Bloomberg.

«En EE.UU., con unos aumentos salariales que mantendrán la inflación por encima del objetivo, creemos que la Fed se dirige hacia un tipo terminal del 5%, y se mantendrá ahí hasta el primer trimestre del 2024. En la zona euro, mientras tanto, un descenso más rápido de la inflación significará un tipo terminal más bajo y la posibilidad de recortes a finales de 2023

En China, donde las autoridades se debaten entre el deseo de apoyar la recuperación y la preocupación por la debilidad de la moneda, se barajan recortes «limitados» de los tipos de interés

Por tanto parece que el 2023 será un año de apretarse el cinturón pero podríamos ver la luz en su último trimestre, siempre y cuando no suceda algún «Cisne negro» que podría cambiar radicalmente el panorama (por ejemplo, un acuerdo de paz en Ucrania).