Ahora que estamos de puente y tenemos mucho tiempo libre aprovecho para recomendaros una película protagonizada por Matthew McConaughey (te reto a que escribas su nombre sin mirarlo), se trata de Gold (la gran estafa).

Esta es su sinopsis según filmaffinity.

Kenny Wells es un fracasado hombre de negocios reconvertido en un moderno explorador, desesperado por tener un golpe de suerte. En un último esfuerzo, Wells se asocia con un geólogo, con la misma poca fortuna, para ejecutar un plan tan descabellado como grandioso: encontrar oro en las profundidades de la inexplorada jungla de Indonesia.

Está basada en un hecho real, el de la empresa canadiense Bre-X Minerals Limited, todo un culebrón que de alguna manera se repite sistemáticamente con otras empresas, seguramente dentro de un año veremos una película basada en la plataforma de criptomonedas FTX.

Bre-X fue una compañía fundada por David Walsh en 1989 dedicada a la minería y a la que no le iba muy bien. En 1993 su suerte cambió cuando entró en contacto con el geólogo Michael de Guzman que afirmó haber descubierto una mina de oro en Papúa Nueva Guinea y para demostralo les envió unas muestras recogidas en la zona.

El descubrimiento atrajo el interés de los inversores de Wall Street, y en una reunión con JP Morgan se estimó que  podría haber hasta 13 millones de libras bajo las tierras compradas en Borneo con un valor estimado en el mercado 70.000 millones de dólares, es decir, casi el 8% de las reservas mundiales.

La reacción en bolsa fue inmediata y sus acciones pasaron de valer 0.3$ a 250$ en unos días y bancos tan prestigiosos (por entonces) como Lehman Brothers no dudó en calificar en diciembre de 1996 a la mina Indonesia «el descubrimiento de oro del siglo»

Los Indonesios, como era de esperar, querían también una parte del negocio y su corrupto presidente paralizó los permisos hasta que llegó a un acuerdo para repartirse el botín entre Bre-X (se quedaba con el 45%), Indonesia (40%) y una tercera compañía, la minera Freeport (15%). Pese a este pequeño susto, todos seguía queriendo invertir en esta empresa, era el orgullo de Canadá y ahí metieron su dinero desde cajas de ahorros hasta fondos de pensiones de profesores. Era literalmente oro y no hay valor más seguro.

Los de Freeport, emocionados con tener parte de este tesoro decidieron ir a Borneo y realizar un análisis exhaustivo para comprobar como de grande era el botín.

Y no encontraron oro.

Como todo esto era muy extraño se contrató a un asesor independiente, cuyo informe, que se hizo público el 6 de Mayo de 1.997, decía: «El yacimiento Busang, que pretendía ser el mayor hallazgo de oro de la historia, es un pedazo de tierra sin valor en medio de la jungla de Indonesia«. Ese mismo día, Bre-X se desplomó un 99% en Bolsa en tan solo diez minutos, y a finales de 1.997, fue declarada en quiebra.

Lo que había ocurrido es que el geólogo había «salado las muestras» metido virutas de oro de su anillo de bodas en las muestras que enviaba a analizar.

¿Y cuántas empresas conocemos que «salan sus muestras»? ¿No os recuerda esta historia a la de muchas burbujas (terra, no te olvidamos) en las que nadie se preocupa en analizar realmente el valor de las cosas? ¿Cuántos grandes proyectos pasaron a convertirse en un pedazo de tierra sin valor en medio de la nada?