Afinad un poco la vista e intentad adivinar qué mide este mapa que está liderado por Rumanía, España y Grecia , dejando en último lugar a Alemania, Austria y Dinamarca.

¿Se tratará del endeudamiento de los países? ¿Quizás de las posibilidades de recesión? ¿Del paro juvenil quizás?. No, se trata de un indicador, que siempre hemos pensado que era bueno, el porcentaje de vivienda en propiedad.

¿Entonces es malo tener una vivienda en propiedad? En 1990 el economista británico Andrew Oswald demostró que los niveles más altos de propiedad de la vivienda propia se correlacionaba con los niveles más altos de desempleo en todos los países europeos y en los Estados Unidos. En 2011 el mismo Oswald junto con un par de Holandeses realizó otro estudio más que corroboraba los datos obtenidos hace más de 20 años.

De acuerdo con la hipótesis de Oswald  los propietarios de viviendas experimentan más dificultades para encontrar un nuevo trabajo después de quedarse sin empleo debido a que sus costes para moverse son más altos que los de los que viven de alquiler. Esto lleva a un distinto comportamiento de búsqueda de empleo y los propietarios desempleados suelen buscar empleo en el mercado laboral local, es decir, un trabajo que no les obligan a trasladarse a una zona residencial diferente. Obviamente, sin este problema los puestos de trabajo no se generarían mágicamente pero sí perfeccionaría nuestro mercado de trabajo, los puestos vacantes se cubrirían antes y en general los negocios funcionarían algo mejor.

Por otro lado, con un alto grado de propiedad de vivienda, la economía se ralentiza y no es tan dinámica, gran parte del capital de los ciudadanos se dedica a un activo tan poco productivo para el país como es comprar una casa, ampliar la existente o incluso buscar una segunda residencia en vez de invertirlo en empresas o crear nuevos proyectos. La vivienda en propiedad es un lastre demasiado grande para el emprendimiento.

Los estados suelen animar a la compra de vivienda mediante subvenciones o ventajas fiscales, muchas veces como pilar para crear una identidad nacional  más allá del «derecho a techo». El problema es que esa misma política orientada a captar capital humano, y evitar la emigración y la fuga de cerebros, a la larga provoca burbujas inmobiliarias con un efecto contrario al deseado y con casos como el de nuestro país en el que los jóvenes tienen que buscar empleo fuera de España y sitúa la movilidad geográfica en máximos. Resulta cuanto menos irónico, que incentivar la compra de vivienda acabe llevando a que los jóvenes tengan que salir del país.

Viendo los datos,intuyo que tenderemos hacia un equilibrio entre propiedad/alquiler pero no fomentando este último si no más bien castigando a los futuros (y en parte a los actuales) propietarios mediante eliminación de desgravación, subidas del IBI, nuevas tasas, certificados energéticos y demás propuestas que se les ocurran.

Francamente no sé si los estudios de Oswald están en lo cierto, lo único que busco es abrir el debate acerca del daño que ha hecho en España esa cultura de la propiedad, se pueden hacer muchos análisis que busquen las causas del alto paro que tenemos en los países del sur y buscando correlaciones he encontrado un mapa bastante interesante.