A estas alturas ya estamos todos bastante acostumbrados a «doblegar» las curvas y ahora que parece que la del COVID ha dejado de tener tanta presencia mediática nos toca fijarnos en otra curva que también se está doblegando, la de tipos.

Las curvas de tipos muestran la relación entre los tipos de interés y la rentabilidad de los bonos a diferentes vencimientos, desde las letras del Tesoro a 3 meses hasta bonos del Tesoro a 30 años.

Lo normal es que una curva de tipos tenga una pendiente ascendente, con lo que hay una relación entre el vencimiento de los bonos y su rendimiento. Es lógico pensar que se pagarán intereses más altos por un bono a 10 años que por uno a 5.

Una curva de tipos invertida  representa que los tipos de interés a corto plazo superan los tipos de largo, prestar a largo plazo debería ser más rentable que prestar a corto pero en este caso es al revés.  Una curva de rendimiento invertida  se toma como una señal de que la economía podría estancarse pronto. Si bien las curvas de rendimiento invertidas son raras, los inversores nunca deben ignorarlas. Muy a menudo son seguidos por una desaceleración económica, o una recesión total, así como por tasas de interés más bajas en todos los puntos de la curva de rendimiento. Esta anomalía se produce cuando los inversores no se fían del futuro de la economía a corto plazo y exigen una mayor retribución por parte del emisor de deuda pública.

Pues bien, la curva de rendimiento del Tesoro de Estados Unidos se invirtió el martes por primera vez desde septiembre de 2019, un reflejo de las preocupaciones del mercado de que la Reserva Federal podría inclinar la economía hacia la recesión mientras lucha contra la creciente inflación. No fue mucho pero durante un breve espacio de tiempo el diferencial entre el bono a dos años y el bono a diez años cayó brevemente hasta menos 0,03 puntos básicos.

A los inversores les preocupa que la Reserva Federal haga mella en el crecimiento a medida que sube agresivamente los tipos para luchar contra la creciente inflación, con las presiones de los precios aumentando al ritmo más rápido en 40 años. Las sanciones occidentales impuestas a Rusia tras su invasión de Ucrania han creado una nueva volatilidad en los precios de las materias primas, que se suma a la ya elevada inflación.

Algunos analistas afirman que la curva de rendimiento del Tesoro se ha visto distorsionada por las compras masivas de bonos de la Reserva Federal, que están frenando los rendimientos a largo plazo en relación con los de corto plazo. Los rendimientos a corto y medio plazo han aumentado a medida que los operadores prevén más y más subidas de tipos.

En los últimos 60 años la curva de tipos se ha invertido 10 veces en EEUU de las cuales 9 han terminado en una recesión, con la excepción de 1966.

En cualquier caso, el desfase entre una inversión de la parte de la curva a dos y 10 años y una recesión suele ser relativamente largo, entre 12 y 24 meses por lo que no es algo que debería asustarnos ahora pero deberíamos verlo de reojo.

En esta gráfica se ve muy bien como las barras grises, que muestran los periodos de recesión económica, son precedidas siempre por la inversión de la curva (cuando el diferencial baja del 0%)