La persona que contrae una deuda siempre asume un riesgo, al margen de la cantidad a la que ascienda el importe: si no se salda según lo acordado en el contrato, puede acabar perdiendo parte de su patrimonio. Un peligro que se dispara en tiempos de inestabilidad como el actual, caracterizado por un aumento generalizado de los precios del combustible, la luz, el gas y productos de consumo cotidianos debido a la  guerra de Ucrania. Situaciones muchas veces impredecibles que aumentan exponencialmente las probabilidades de tener problemas para devolver el crédito. 

En este contexto de volatilidad, están las personas más precavidas que prefieren aplazar la puesta en marcha de grandes proyectos personales, como reformar la casa o comprar un coche. En cambio, hay ciudadanos que, con o sin crisis, continúan adelante con sus planes para los que necesitan pedir financiación externa.  Según el comparador bancario HelpMyCash.com, es imprescindible que, en este segundo caso, los solicitantes tomen varias precauciones para que el préstamo que solicitan no les genere problemas en el futuro.

Valora si es realmente necesario contratar el préstamo

En primer lugar, hay que preguntarse si merece la pena endeudarse. En general, solo es aconsejable pedir un préstamo si el gasto que se financia es necesario y no se puede pagar íntegramente con ahorros. Por ejemplo, para cambiar de coche si el actual se ha quedado obsoleto o para realizar mejoras en una vivienda. 

En cambio, no es nada recomendable contraer una deuda para darse un capricho que puede esperar: para comprar la última versión de un móvil de marca, para dar la vuelta al mundo, para adquirir un coche de muy alta gama… Para cubrir estos gastos es mejor ahorrar durante un tiempo hasta reunir el dinero suficiente. 

Asegúrate de poder hacer frente a la deuda

En segundo lugar, el futuro deudor debe hacer números para comprobar si podrá pagar las cuotas del préstamo. Según HelpMyCash, lo ideal es que el importe de las mensualidades del crédito no supere el 35% de los ingresos del titular. Por ejemplo, si una persona cobra 1.500 euros al mes, no debería destinar más de 525 euros a pagar sus deudas mensuales. 

El préstamo, además, solo se debe contratar si se disfruta de una situación laboral estable que, a grandes rasgos, significa tener unos ingresos constantes, ya sea porque se cuenta con un contrato indefinido o se es dueño de un negocio que reporta unas ganancias sostenidas en el tiempo. En cambio, no es aconsejable endeudarse si se trabaja en una empresa con malas perspectivas económicas y existe la posibilidad de perder el empleo o de ver mermados los ingresos. 

No engañes a la financiera para conseguir el dinero

En tercer lugar, es muy importante ser realista y proporcionar a la financiera toda la información personal, económica y laboral que pida. Si se facilitan datos erróneos para obtener el crédito, el principal perjudicado será el deudor porque será él quien asuma las consecuencias futuras de no poder pagar las cuotas, que pueden comprender desde sanciones por demora a posibles embargos.

En el caso de las hipotecas, por ejemplo, es común que el solicitante no tenga ahorros para cubrir el 20% de la compra, que es un requisito que los bancos suelen exigir. Hay quien contrata un préstamo con otra entidad para conseguir ese 20% y lo hace pasar por fondos propios para que se le conceda la hipoteca. Esta práctica es muy peligrosa, porque habrá que asumir dos cuotas al mismo tiempo (préstamo e hipoteca), lo que aumenta el riesgo de no poder hacer frente a alguna de las mensualidades. 

Contrata un crédito que te cueste poco

En último lugar, y aunque parezca una obviedad, hay que tratar siempre de pagar lo mínimo posible por el crédito para que impacte lo menos posible en la economía personal. Para conseguirlo, es imprescindible buscar un préstamo que reúna las siguientes condiciones: que tenga un interés bajo, sin comisiones de estudio o de apertura y sin productos asociados que cuestan dinero, como seguros o tarjetas. 

Para encontrar créditos que cumplan estos requisitos, los analistas de HelpMyCash recomiendan pedir el dinero a tantas financieras como sea posible. No solo a los bancos, sino también a los llamados establecimientos financieros de crédito, que son entidades especializadas en conceder créditos de importes altos para proyectos personales. El Préstamo Personal de Cofidis, por ejemplo, es uno de los más baratos del mercado: tiene un interés desde el 4,95% (5,06% TAE) y no incluye comisiones ni productos adicionales.