Teniendo en cuenta que casi el 50% del precio de los combustibles son impuestos es fácil pensar que en un entorno de subidas del petróleo el principal beneficiario sería el estado ya que ganaría más por cada litro vendido.

La respuesta sí hasta cierto punto y a partir de ahí, no. Para profundizar un poco voy a tirar de un hilo que escribió ayer este excelente tuitero.

La primera gráfica nos muestra el desglose del precio del gasóleo según el coste por litro. En azul está el coste, en amarillo el impuesto especial de hidrocarburos y en rojo el IVA. De los dos impuestos el IVA es el único que incrementa su recaudación si sube el precio. El IEH (Impuesto Especial de Hidrocarburos) es una cantidad fija independientemente del precio y es en torno a 0.4€ por litroPor tanto, si las petroleras regalasen el combustible, éste costaría 0,459€/L, siendo el 100% del coste impuestos y, si costase 3€/L, los impuestos bajarían al 29,99%.

Y aquí tenemos un problema y es la elasticidad de la demanda. Si los carburantes tienen tantos impuestos es en parte porque su demanda es bastante inelástica, si sube de precio la gente suele aguantarse y consumir lo mismo… hasta un punto en el que los ciudadanos ya no pueden pagarlo y dejan de usar el coche casi a la fuerza.

Hagamos una comparativa de la evolución interanual de los últimos meses de los que tenemos datos.

De Noviembre de 2019 a Noviembre de 2021 creció el consumo un 0,63%, pero de Diciembre de 2019 a Diciembre  2021 bajó un 2,79%, y de Enero de 2020 a Enero de 2022 ha bajado un -8,95%.

Esto solo puede explicarse por el precio de los carburantes.

Resumiendo, de enero 2020 a enero 2022, el precio subió un 16,67%, sin embargo el consumo cayó un 8,95%, y la recaudación lo hizo un 3,57%. El aumento de recaudación por IVA fue incapaz de absorber la caída del consumo.