Han pasado muchos años desde que el valor del Euribor nos preocupaba cada mañana una sensación que hemos retomado estos días ya que la subida ha experimentado en lo que llevamos de mes no es para menos, veamos su evolución hasta ayer.

En total, en una semana ha subido nada menos que 143 milésimas y es lógico sentir cierta incertidumbre ya que la tendencia parece imparable.

Las razones de esta subida todos las sabéis, es el cambio en el discurso de Christine Lagarde que si bien no fue demasiado duro si lo fue más de lo previsto y como ocurre en estos casos los mercados han sobreactuado, un ejemplo de este nerviosismo lo vimos ayer con los bonos soberanos (la deuda de los países) que se dispararon cuando el presidente del Banco de Países Bajos (Nederlandsche Bank), Klaas Knot, dijo que situaba en el cuarto trimestre de 2022 la primera subida de tipos del Banco Central Europeo (BCE) y  apuntó la posibilidad de acometer una segunda subida de tipos a principios de 2023.

Por tanto, a día de hoy probablemente los mercados hayan descontado casi en su totalidad el peor de los escenarios aunque obviamente todo es susceptible de empeorar más. Con la tormenta que estamos viviendo es imposible hacer una predicción sobre el comportamiento del Euribor pero como me pagáis para hacerlo me mojaré, seguirá en negativo durante todo el 2022 (subirá hasta el -0.25% a final de año) y es probable que llegue al 0% a finales del 2023, la subida será muy paulatina con algunas bajadas puntuales aunque lo peor ya ha pasado.

En el fondo que el Euribor pase del -0.5% al 0% en algo más de un año sigue siendo una bendición para cualquier hipotecado, esto tenía que haber pasado hace dos años, recordemos que en mayo de 2020 estaba en el -0.081% y todo parecía indicar que le veríamos en positivo al mes siguiente pero la pandemia lo retrasó todo así que estamos ante una prórroga imprevista de los tipos negativos.

Por delante tenemos muchas incógnitas que pueden cambiar el panorama, por un lado ver como esta subida de tipos afectará a la economía ya que si la hacen demasiado pronto o con demasiada fuerza podría llevar a la eurozona a poner en peligro la recuperación y por otro lado la amenaza de la inflación, si realmente se trata de algo pasajero o ha llegado para quedarse.

Respecto a las hipotecas sí que sería de esperar un endurecimiento de las condiciones, principalmente en las de tipo fijo como ha hecho ya el Banco Santander en UK y habrá que estar atento a la morosidad que podría subir ligeramente.