¿Os acordáis cuándo por tener dinero en el banco daban intereses y por pedirlo prestado te los cobraban? puede que a algunos os suene raro pero ha sido lo normal durante mucho tiempo, prácticamente desde que se inventó el dinero hasta hace unos cinco años cuando el Euribor cotizó por primera vez en negativo. Lo que iba a ser una rareza para un momento extraordinario se ha convertido en lo normal durante mucho tiempo, tanto que incluso algunos pronosticaban hace menos de un año que el Euribor iba a seguir en negativo hasta finalizar esta década.

Pero llegó la inflación y eso no es cualquier cosa, controlarla es la misión fundamental del Banco Central Europeo, no lo es la recuperación económica, el paro, el cambio climático o rescatar países, su misión es controlar los precios. Si os vais a la web del BCE lo deja bien claro en «Funciones«.

El Eurosistema —que está compuesto por el BCE y los bancos centrales nacionales de la zona del euro— lleva a cabo una serie de funciones para mantener la estabilidad de precios.

Nuestro objetivo principal es mantener la estabilidad de precios, es decir, salvaguardar el valor del euro. La estabilidad de precios es esencial para el crecimiento económico y la creación de empleo, dos objetivos de la Unión Europea, y es la contribución más importante que la política monetaria puede aportar en este ámbito.

Y teniendo la inflación por encima del 5% era normal que algo cambiase, algo que de momento no ha cambiado pero Lagarde ya ha dicho que va a cambiar y ya sabemos que los mercados se mueven por las expectativas y desde el jueves pasado han pasado de la paz absoluta hasta quienes prevén dos subidas de tipo este año (Lagarde ha mantenido durante meses su discurso de que no subiría tipos en 2022).

¿Y qué significa esto para hipotecados y ahorradores?

Para los hipotecados a tipos variables que notarán una subida en la cuota mensual a partir de la próxima revisión, de momento el Euribor subió el viernes 77 milésimas hasta el -0.346% y probablemente termine el mes de febrero con una media por encima del -0.35% por encima de la media de hace un año cuando estaba por debajo del -0.5%.

Afortunadamente los que tengan una hipoteca a tipo fijo no notarán nada aunque quienes en estos momentos estén pensando en contratar una deberían darse prisa ya que su interés subirá mucho en los próximos días. Las hipotecas fijas se habían convertido en el campo de batalla de la guerra hipotecaria entre bancos y este cambio en el BCE les ha pillado a todos con el pie cambiado, se avecina un terremoto en la oferta hipotecaria.

Quienes saldrán ganando algo (o mejor dicho, no perdiendo) son los ahorradores que en este momento estaban recibiendo una rentabilidad media de las cuentas a la vista de entorno al 0,02%, y de los depósitos a plazo del 0,01%. Todo esto mientras la inflación se lleva el 5% anual. Mal negocio.

¿Ya está, tampoco es para tanto?

Desgraciadamente aunque tengas ahorros y creas que no estás endeudado, lo estás. Otro gran afectado por esta subida de tipos será el Estado, que deberá ofrecer mayores intereses para convencer a los inversores de que compren su deuda. Los españoles tendremos que pagar más por la deuda pública, el viernes el interés del bono español a diez años rebasó el viernes 1% por primera vez desde abril de 2019. Esto puede suponer todo un problema para las cuentas del estado, según Airef la partida de gasto por intereses subiría al 3% del PIB en 2030, al 4,4% en 2040 y al 6% en 2050. Dicho de otra manera, parte de lo que se nos va en pensiones tendrá que ir a pagar intereses.

Todas estas subidas serán paulatinas, tardarán meses en llegar pero el camino se han iniciado y a largo plazo podría dañar la economía de las familias y del país. Que no te pille desprevenido.