No sabemos si todo el mundo está preocupado por el cambio climático pero si que es cierto que todo el mundo se hace el preocupado por el cambio climático y eso lo vimos recientemente en la cumbre del clima de Glasgow en donde vimos a Di Caprio, a Matt Damon, a Maisie Williams, a los duques de Cambridge a Bill Gates y a prácticamente todos los mandatarios mundiales, porque si no te haces el preocupado por el cambio climático probablemente lo acabes pagando caro.

Y en este entorno en el que todos los CEOs de las compañías, los multimillonarios, los políticos y los actores están tan preocupados se da una curiosa paradoja.

La demanda de aviones privados está en máximos, hasta el punto de que las empresas no pueden producirlos con la suficiente rapidez y los compradores se enfrentan a largos periodos de espera para las entregas. Incluso los aviones de negocios de segunda mano están desapareciendo del mercado.

Parte de la culpa la tiene la pandemia, que muchos en vez de pasarse al teletrabajo se han pasado al jet privado para no compartir virus con nadie. Aunque  también se debe al auge de la riqueza en el último año y medio, concretamente en las altas esferas de la sociedad, a medida que más empresas salen a bolsa, el mercado bursátil alcanza máximos históricos y los derrochadores disfrutan de un periodo prolongado de bajos tipos de interés.

Los despegues y aterrizajes de aviones de negocios en Estados Unidos han aumentado un 40% interanual, y se encuentran en su punto más alto desde antes de la crisis financiera de 2008, según Morgan Stanley.

En medio del aumento de la demanda en el sector de alta gama y el incremento de la inflación, los precios de los aviones, tanto nuevos como usados, están alcanzando sus niveles más altos en años.

El inventario de aviones usados -la proporción de aviones en venta frent e al número de dichos aviones en existencia a nivel mundial- está en mínimos históricos.La actividad de los vuelos privados no sólo ha aumentado en Estados Unidos, sino también un 20% en Europa. Los que entran por primera vez en el mercado de los jets privados representan ahora más del 30% de los compradores, según un reciente informe de Goldman Sachs.

La creación de riqueza desde la pandemia ha sido muy desigual, ya que los multimillonarios estadounidenses se han enriquecido aproximadamente un 62% -ganando más de 1,8 billones de dólares- desde marzo de 2020, según el Instituto de Estudios Políticos de Estados Unidos.

Los aviones privados fueron una imagen bastante común en la cumbre del clima COP26 de noviembre, lo que provocó intensas críticas de los activistas medioambientales, que afirman que el 1% de los viajeros aéreos son responsables del 50% de las emisiones de carbono del sector.

Un informe reciente del grupo de campaña europeo Transport & Environment concuyó que los jets privados son entre 5 y 14 veces más contaminantes por pasajero que los aviones comerciales y que, en una hora, un solo jet privado puede emitir dos toneladas de CO2. Sólo en Europa, las emisiones de CO2 de los aviones privados aumentaron un 31% entre 2005 y 2019, superando el crecimiento de las emisiones de los aviones comerciales.

Los ejecutivos del sector afirman que la sostenibilidad se está convirtiendo en una prioridad clave para sus empresas. Embraer se ha comprometido a alcanzar las emisiones netas de carbono para 2040, y el proveedor de aviones comerciales chárter VistaJet aspira a lo mismo para 2050.

Para ello, algunas compañías aéreas están empezando a utilizar combustibles de aviación sostenibles, o SAF, que generan un 80% menos de emisiones de CO2 a lo largo de su ciclo de vida completo que los combustibles fósiles.