La semana pasada vimos unos temas de economía de los que poder hablar este verano mientras ligas, mientras comes una paella y mientras echas crema solar pero tranquilos, no nos hemos olvidado de los mojitos, un excelente momento para hablar de perversión.

Los incentivos perversos son un tipo de incentivo que tiene un efecto no deseado y no intencionado opuesto a sus intereses iniciales. Un tipo de consecuencias no intencionadas, incentivos perversos, son el resultado de una buena intención honesta. Veamos unos ejemplos curiosos.

A la hora de pensar un sistema de incentivos hay que mirarlo desde todas las perspectivas posibles antes de lanzarlo ya que la gente tiende a maximizar siempre su beneficio.