Decía Gordon Gekko en la película Wall Street que «Un tonto y su dinero no están juntos mucho tiempo» y en demasiadas ocasiones esto es cierto. La tontuna gana por goleada a la fortuna, da igual lo que tengas en el bolsillo que si el cerebro lo tienes vacía acabarás arruinado.

Entre los ejemplos de grandes fortunas perdidas por falta de inteligencia tenemos la de los ganadores de la lotería y entre ellos, hay un hueco muy especial para los británicos que tienden a arruinarse en un tiempo récord.

Hace no mucho conocimos la historia de la ganadora más joven de la lotería que se arruinó y ahora vive de ayudas sociales. Se trata de Callie Rogers que ganó 2,2 millones en la lotería de Reino Unido cuando solo tenía 16 años. Dilapidó su fortuna en fiestas, viajes, donaciones a familiares y lujos.

Según ha dicho a medios locales, Callie siente que el premio de la lotería fue solo el inicio de eventos desafortunados y ha pedido que se proteja a los jóvenes que ganan este tipo de premios. Cuando ganó el premio vivía con sus padres de acogida, pero a las semanas de recibirlo se mudaría con Nicky Lawson, quien es el padre de sus hijos mayores. El final de esa relación de cinco años llevaría a la mujer a intentar quitarse la vida, y llegó al punto en el que las autoridades le quitaron la custodia de sus hijos.

Según el Dailymail, el dinero se esfumó en tres operaciones estéticas, ropa de diseñador y un estilo de vida desenfrenado. Además, se reporta que dio alrededor de medio millón de libras a su familia y amigos. 

Pero ella es una aprendiz de lo que lograron la pareja Adrian y Gillian Bayford que ganó casi 200 millones de euros en el Euromillones y 10 años después están arruinados y divorciados.

Un año después de convertirse en millonarios, el matrimonio anunció su separación y en medio de rumores sobre infidelidad cada uno halló una nueva pareja. Gillian abandonó su trabajo en el pabellón infantil de un hospital, e intento emprender en algunos negocios, en los que no tuvo suerte. Más tarde, fue condenada por agredir a un examante, antes de casarse con un estafador y tener un bebé a los 48 años.

Por su parte, Adrian intentó seguir trabajando en una tienda de música en el condado de Suffolk, pretendiendo que el premio no cambiaría su vida. En 2017, se dio a conocer que el hombre acabó comprometido con Samantha Burbidge, una mujer 16 años más joven que él, aficionada a los caballos. Al poco tiempo ella lo abandonó, escapando con cientos de miles de dólares en caballos, un coche de alta gama y los dos perros que tenían.

Realmente no están muy arruinados pero la millonada que se han fundido es de escándalo, Bayford está intentando vender su mansión valorada en unos 9 millones de dólares que adquirió hace nueve años, pero todos sus esfuerzos han fracasado y la casa deshabitada ha sufrido un gran deterioro por la falta de mantenimiento e incluso se ha visto obligado a aumentar la seguridad después de que los ocupantes ilegales comenzaran a usar su piscina y el gimnasio.

Según el Fondo Nacional para la Educación Financiera, el 70% de los ganadores de un gran premio de lotería se lo gasta todo en solo cinco años, aunque no es lo mismo gastarlo (si es para pagar la hipoteca) que malgastarlo.

Cuando una persona recibe mucho dinero sin ningún esfuerzo, no le da el mismo valor que si los hubiese conseguido trabajando y lo que fácil viene, fácil se va. Así que no juegues al Euromillones, probablemente no te toca y si te toca no te garantiza ni felicidad ni prosperidad.