Hace 10 meses se debatía si la recuperación económica iba a tener forma de V (Una muy rápida, la que tuvo China) o U (más lenta) pero con el tiempo y las incertidumbres se añadieron más letras, como la W (dos recesiones, dos recuperaciones) o la L (básicamente, sin recuperación), de ello escribimos aquí hace 10 meses.

Y terminé el artículo diciendo.

¿Y qué forma de recuperación tendremos?. Prometo contarlo aquí, dentro de unos años.

Y aunque todavía es pronto para hablar de recuperación creo que ya podemos intuir la letra que será, y no es ni la V, ni la U, ni la W, ni la L. Es la K.

Una recuperación en forma de K se caracteriza porque hay unos sectores que se recuperan y otros que se hunden, por ejemplo las grandes tecnológicas van como un tiro mientras que los pequeños comercios, hostelería y el sector turístico caen en picado. Trasladado a los ciudadanos esto significa más desigualdades, entre aquellos que trabajen en sectores «buenos» y los que directamente se irán a la calle porque su sector se va a la ruina. Los números nos dirán que la economía en su conjunto se recupera, ya que si sumamos los beneficios de unos con las pérdidas de los otros el saldo puede que salga positivo pero a nivel social sin duda tendrá repercusiones muy negativas.

El mejor ejemplo lo tenemos en la bolsa, con el NASDAQ en máximos históricos. Por un lado de la K tenemos a los mercados financieros y a las tecnológicas y por otro lado a la economía de la calle. Apple, Microsoft y Home Depot han aportado más puntos al Dow Jones este año que los otros 27 valores del índice juntos.

A nivel laboral lo vemos también entre aquellos que han podido realizar su trabajo desde casa o que directamente tienen su puesto asegurado (los funcionarios) que ven como económicamente la pandemia apenas les ha afectado e incluso en algunos casos les ha servido para ahorrar un dinero que están esperando gastarse.

Pero por otro lado, tenemos a los empleados afectados por EREs o directamente despedidos que tienen ante sí un panorama muy negro.

Realmente la actual crisis económica lo que ha hecho ha sido acelerar los cambios, destruyendo de un plumazo las empresas que no iban bien y provocando cambios en la sociedad que deberían haber tardado años, esta divergencia en la «K» llevaba cociéndose desde la anterior crisis del 2008 el problema es que el sistema no está preparado para aguantar de golpe todas las quiebras que tendrían que haberse producido en 10 años

A corto plazo puede que salvemos el «match point» pero a largo plazo tenemos un caldo de cultivo para una crisis profunda cimentada en la desigualdad de la que tanto tiempo llevamos hablando. Solo falta un detonante.